TSJ Staff
El Banco Central Europeo seleccionó 36 proveedores de pago para probar el euro digital en un piloto de 12 meses que comenzará en el segundo semestre de 2027. Entre los elegidos están Deutsche Bank, UniCredit y Revolut. La primera emisión sigue prevista para 2029, si la legislación entra en vigor a finales de este año.
El Banco Central Europeo seleccionó a 36 proveedores de servicios de pago para sumarse al programa piloto del euro digital. El proceso forma parte de un trabajo que el BCE viene desarrollando desde hace años y que busca reducir la dependencia de la zona euro respecto a proveedores de pagos con sede en EEUU. La primera emisión está prevista para 2029, siempre que la legislación correspondiente entre en vigor a finales de este año.
El piloto comenzará en el segundo semestre de 2027 y tendrá una duración de 12 meses. Durante esa etapa, el BCE probará la funcionalidad técnica del euro digital, sus procesos operativos y la experiencia de usuario antes de avanzar hacia una emisión formal.
Más de 50 empresas aplicaron para participar. Entre las 36 seleccionadas aparecen bancos como Deutsche Bank y UniCredit, además de jugadores digitales de rápido crecimiento como Revolut. El programa se llevará adelante en el BCE y en 19 de los 21 bancos centrales de la zona euro, con la excepción de Bulgaria y Malta.
"En el programa piloto participarán empleados del BCE y de los bancos centrales nacionales participantes, así como comerciantes de comercio electrónico y comercios que ofrecen servicios cotidianos en sus establecimientos".
El BCE también indicó que el personal de los bancos centrales participantes podrá realizar pagos en una versión beta del euro digital, tanto de persona a persona como de persona a empresa. Esa versión será funcional y técnicamente similar al euro digital, aunque no tendrá curso legal.
Para founders, operadores e inversores de LatAm, el movimiento importa porque muestra cómo un bloque grande está diseñando una nueva capa pública de pagos con un cronograma largo, pruebas controladas y coordinación entre bancos centrales, bancos y comercios. También pone sobre la mesa un tema que atraviesa a otros mercados: la dependencia de infraestructura de pagos construida fuera de la región.