TSJ Staff
CUX, la healthtech argentina de salud emocional fundada por Connie Ansaldi, cerró sus puertas tras unos cuatro años. Combinaba inteligencia artificial, telemedicina y analítica para dar soporte emocional 24/7 con derivación a profesionales humanos, y había levantado unos US$450.000 de un grupo de ángeles con mayoría de mujeres. El diagnóstico de la fundadora: encontró tracción entre los usuarios, pero escalar exigía mucho capital y el B2B no acompañó, y además arrancó cuando construir una IA conversacional era mucho más caro y complejo. 'Llegó demasiado temprano', resume, aunque se queda con una idea: '1 es más que 0'.
CUX, la healthtech argentina de salud emocional fundada por Connie Ansaldi, cerró sus puertas tras unos cuatro años. El diagnóstico de su fundadora es tan simple como duro: llegó demasiado temprano al mercado.
CUX combinaba inteligencia artificial, telemedicina y analítica para ofrecer soporte emocional las 24 horas, con derivación a profesionales humanos cuando hacía falta. Nació de 'Contame un secreto', la comunidad que Ansaldi armó durante la pandemia en 2020, y creció desde Córdoba con Santiago Loose y Kevin Rosenberg como cofundadores.
En el camino levantó unos US$450.000 a una valuación de US$4 millones, de un grupo de inversores ángeles con mayoría de mujeres, entre ellos Mike Peña, Alexia Keglevich y Andrea Grobocopatel. Con eso llegó a miles de personas, pero nunca terminó de encontrar el modelo que la hiciera sostenible.
El problema, cuenta Ansaldi, estuvo en el bolsillo de las empresas. CUX encontró tracción entre los usuarios, pero escalar exigía mucho capital y el mundo corporativo no acompañó. 'Dentro de muchas organizaciones, la salud emocional de los colaboradores parece importantísima hasta que hay que asignarle presupuesto', resumió.
El otro factor fue el timing. Cuando CUX arrancó, construir una IA conversacional era mucho más caro y complejo; los modelos generativos abarataron y simplificaron todo después, pero para entonces la empresa ya había pagado el costo de ser pionera. Aun así, Ansaldi se queda con una frase que repitió durante los cuatro años: '1 es más que 0'. Validó un problema real y dejó camino hecho, aunque el resultado financiero no la haya acompañado.