TSJ Staff
DDN, empresa de almacenamiento de datos fundada en 1998 por Alex Bouzari y Paul Bloch, creció sin capital de riesgo durante casi 30 años tras una mala experiencia post-2001. El boom de la IA la volvió clave: resuelve el cuello de botella de datos de las GPU. Blackstone invirtió US$300M en 2025 a una valuación de US$5.000M.
DDN, una empresa de almacenamiento de datos fundada en 1998, se convirtió en uno de los nombres calientes de la inteligencia artificial, y lo hizo después de casi tres décadas creciendo sin capital de riesgo.
La fundaron Alex Bouzari y Paul Bloch, que la bancaron con capital propio. Tras aceptar capital de riesgo en 2001, la experiencia fue tan mala (los inversores los presionaron en plena crisis y casi los liquidan) que recompraron las participaciones en 2002 y siguieron por su cuenta. Durante 28 años atendieron un nicho de laboratorios de investigación.
El boom de la IA cambió todo. Su software parte archivos enormes entre miles de discos a la vez y resuelve el cuello de botella que sufrían las GPU, que no recibían los datos con la velocidad suficiente. Nvidia, xAI y varios gobiernos que arman supercomputadoras de IA son hoy sus clientes.
Los números acompañan: la facturación pasó de US$400 millones en 2024 a US$500 millones en 2025 y proyecta US$1.000 millones en 2026. En enero de 2025, Blackstone invirtió US$300 millones y la valuó en US$5.000 millones; Bouzari y Bloch, con cerca del 40% cada uno, valen unos US$2.000 millones.