TSJ Staff
Kalshi, el mercado regulado de apuestas sobre eventos, superó los US$4.000M de facturación anualizada en julio, el doble que dos meses antes. En paralelo, FlightAware la demandó por usar sus datos en mercados sobre cancelaciones de vuelos, y la CFTC invocó su autoridad de emergencia para que siga operando en Nueva York pese a la demanda estatal.
Kalshi, el mercado regulado de apuestas sobre eventos, vive un momento vertiginoso: su facturación anualizada superó los US$4.000 millones en julio, el doble que dos meses antes, mientras enfrenta una demanda y un intento estatal de cerrarla.
Por un lado, FlightAware la demandó el 11 de agosto en Nueva York, alegando que Kalshi usó sus datos y su marca sin permiso para armar mercados de apuestas sobre cancelaciones de vuelos, lanzados un mes antes; la firma advierte que esos mercados podrían incentivar la interferencia deliberada con la operación aérea.
Por otro, la CFTC invocó su "autoridad de emergencia" para ordenarle a Kalshi seguir operando en Nueva York, después de que el estado la demandara en julio para cerrarla: un choque directo entre la regulación federal y la estatal.
Detrás del vértigo hay un negocio en llamas. Kalshi, del CEO Tarek Mansour, gastó US$300 millones en costos operativos solo en junio, levantó una Serie F de US$1.000 millones en mayo a una valuación de US$22.000 millones y ya negocia una ronda que la llevaría a unos US$40.000 millones, por delante de su rival Polymarket.