TSJ Staff
Scooto, una empresa brasileña de atención al cliente que trabaja con equipos formados 100% por mujeres, creció un 50% en la primera mitad de 2026 y proyecta cerrar el año con unos US$5,5 millones de ingresos. No es una ronda de inversión: es una empresa que crece por su cuenta. Arma para otras compañías equipos remotos de atención, ventas y posventa, y usa IA para entrenar a sus agentes.
Scooto, una empresa brasileña de atención al cliente que trabaja con equipos formados 100% por mujeres, creció un 50% en la primera mitad de 2026 y proyecta cerrar el año con unos US$5,5 millones de ingresos. No es una ronda de inversión: es una empresa que crece por su cuenta.
El modelo es de tercerización: Scooto arma para otras empresas equipos remotos de atención al cliente, ventas y posventa, trabajando de forma totalmente a distancia. Toda su fuerza laboral son mujeres que trabajan desde casa, y la compañía usa inteligencia artificial para entrenar y evaluar a sus agentes, no para reemplazarlos.
La facturación viene creciendo de forma sostenida: rondó los US$3,7 millones en 2024 y apunta a los US$5,5 millones en 2026. En el primer semestre sumó un 23% más de clientes, entre ellos empresas de saneamiento, energía y telecomunicaciones.
La fundó Marina Vaz, que armó la empresa después de sentir que no tenía lugar en el mercado laboral tradicional. Su tesis, dice, es que la atención al cliente dejó de ser un centro de costos para volverse una estrategia de fidelización y crecimiento, y que muchas startups fracasan justamente porque no logran escalar esa experiencia.