TSJ Staff
Lilo fue adquirida por la estadounidense Inn-Flow menos de tres años después de su fundación en 2023. La startup de IA para procurement hotelero atendía a más de 400 hoteles en Estados Unidos y Canadá y mantendrá su equipo de desarrollo en Santiago. La operación marca el 3er exit de Javier Araya.
Inn-Flow adquirió a Lilo , una startup de inteligencia artificial para procurement hotelero fundada entre Santiago y Nueva York. La operación se cerró en menos de tres años desde el arranque de la compañía, que ya atendía a más de 400 hoteles en Estados Unidos y Canadá, y marca el tercer exit de Javier Araya.
La propuesta de Lilo nació durante el paso de Javier Araya por Stanford Graduate School of Business, donde investigó procesos de compra y pago B2B. A partir de ese trabajo, el equipo desarrolló herramientas de IA para automatizar una función todavía muy manual en la operación hotelera de Estados Unidos. Según la compañía, su software logra reducir hasta un 80% el tiempo destinado a procesos de compra y hasta un 7% el costo total de insumos.
Lilo fue fundada en 2023 por Javier Araya Kopaitic, emprendedor que previamente vendió MuvPass a ClassPass y participó en la creación de Blik, y Nadine ElAshkar. En su etapa independiente, la startup sumó respaldo de Index Ventures, Headline, Precursor Ventures, Twelve Below, Blue Lion, Add Ventures y Burst Capital.
"Que una empresa estadounidense consolidada haya buscado integrar nuestra tecnología demuestra que desde Latinoamérica sí se puede construir software de nivel mundial para competir en el mercado más exigente del planeta"
Del lado comprador, Inn-Flow es una plataforma estadounidense especializada en finanzas y operaciones para la industria hotelera, con sede en Carolina del Norte. Fundada en 2009, trabaja con más de 1.000 hoteles en Estados Unidos, cuenta con más de 150 colaboradores y reporta una tasa de retención de clientes del 98%.
Aunque la casa matriz de Lilo operaba desde Nueva York, su núcleo de ingeniería se instaló en Santiago con un equipo distribuido entre Chile, Asia, Europa y Estados Unidos. La startup tenía 35 personas en total y el equipo de desarrollo tecnológico en Santiago continuará operando bajo el nuevo grupo controlador. Para Araya, la transacción refuerza una tesis concreta: construir software para el mercado norteamericano desde talento tecnológico latinoamericano, sin mover al equipo al norte.