TSJ Staff
Magnar, la legaltech chilena que construye una inteligencia artificial para abogados, cerró una Serie A de US$8 millones. La ronda, que según la compañía se armó en unas tres semanas, la lideró el fondo británico 6 Degrees Capital, con Hi Ventures, que también sumó un asiento en el directorio, entre los inversores.
Completaron el tramo los fondos FEN Ventures y Platanus Ventures (Chile), Nascent y el propio Hi Ventures (México), y dos estudios jurídicos que se suman como inversores: el argentino Beccar Varela y el peruano Muñiz. Se acoplan a Carey, el mayor estudio de Chile, que ya había entrado a comienzos de 2026 en su primera apuesta de venture capital. La valuación no se reveló.
Magnar apunta a un dolor concreto del oficio: la IA generalista alucina y no cita de dónde saca las cosas. Su plataforma se entrena con la normativa y la jurisprudencia de cada país, busca precedentes, resume regulaciones complejas y redacta contratos y escritos, pero muestra la fuente de cada respuesta para que el abogado la verifique. Se integra con las herramientas del día a día, como Outlook, Gmail y la gestión documental, y suma firma electrónica. Su CEO lo resume en una idea: la herramienta reemplaza tareas, no personas.
El crecimiento explica el interés. Magnar reúne unos 400 clientes entre estudios y áreas legales de empresas y unos 40.000 usuarios activos al mes, y cuadruplicó sus ingresos recurrentes de US$1 millón a más de US$4 millones en cerca de seis meses. Opera en nueve países de la región (Chile, Perú, Colombia, Argentina, Uruguay, Ecuador, Costa Rica, Brasil y México) y usará el capital para abrir equipos locales y reforzar ingeniería.
La fundaron en 2025 tres ingenieros chilenos, Andrés Arellano (CEO), Nicolás López y Andrés Rodríguez, que mantienen el control de la empresa. Antes de esta ronda habían levantado unos US$800.000, incluida una inversión del estudio Carey y cheques de ángeles como Sebastián Kreis, cofundador de Cornershop. La apuesta: que una IA jurídica hecha en Chile, entrenada en el derecho de cada país, se vuelva la herramienta por defecto de los abogados de la región.