TSJ Staff
Mark Cuban propuso que las empresas accedan a una tasa corporativa de 21% si entregan acciones a todo el equipo en la misma proporción que al CEO. Sostiene que así los empleados participan directamente del valor que ayudan a crear. La idea reaparece mientras la paga de los CEOs sigue creciendo mucho más rápido que la de los trabajadores.
Mark Cuban volvió a poner sobre la mesa una tesis incómoda para muchas compañías: el stock no debería quedarse en la cúpula. En una conversación publicada esta semana en el podcast What It Takes, el empresario defendió que cada persona de la empresa, desde el CEO hasta el personal de limpieza, reciba acciones y participe del resultado económico que ayuda a construir.
Su planteo no se quedó en la filosofía. Cuban propuso usar la política fiscal como incentivo: una tasa corporativa de 21% para las empresas que repartan warrants, options u otros instrumentos accionarios con el mismo porcentaje relativo que recibe el CEO respecto de su compensación en efectivo. Si la dirección recibe equity y el resto del equipo no, la compañía, bajo su lógica, debería pagar una tasa más alta.
El argumento aparece en un contexto de brecha salarial persistente. Un análisis de Oxfam junto con la International Trade Union Confederation mostró que en 2025 los CEOs de las mayores compañías del mundo tuvieron un alza real de 11%, mientras que el trabajador promedio apenas avanzó 0.5%. En Estados Unidos, la remuneración de los CEOs del S&P 500 subió 25.6% entre 2024 y 2025, frente a 1.3% de mejora real en el ingreso horario promedio del sector privado.
Cuban sostiene esa postura desde hace años. El fundador de Cost Plus Drugs y ex propietario mayoritario de los Dallas Mavericks dijo que, tras cada venta de sus compañías, repartió bonos entre empleados. También afirmó que cerca de 300 trabajadores de Broadcast.com terminaron convertidos en millonarios cuando Yahoo compró la empresa en 1999.
El debate ya cruzó a otras compañías de alto perfil. En julio, Elon Musk dijo tras el IPO de SpaceX que siempre quiso que sus empleados participaran del upside de sus empresas mediante acciones. Blue Origin también está ajustando su esquema de equity con una propuesta más generosa, aunque con una cláusula dura: quien se vaya a un competidor dentro de 18 meses pierde todas sus stock options. Para founders y boards, la discusión deja de ser solo salarial y pasa por cómo se distribuye el valor en la tabla de capitalización.