TSJ Staff
Mateo Marietti, economista de la Universidad Torcuato Di Tella, fundó Sushi Pop en Argentina y en 2016 se mudó a Nueva York para levantar CookUnity, un marketplace que reparte comida fresca de chefs independientes por suscripción. En 2025 alcanzó unos US$750 millones de ingresos recurrentes y 43 millones de comidas, y sostiene a unos 180 chefs que ganan en promedio US$850.000 al año. Levantó capital de Insight Partners y Fuel VC, sumó US$250 millones de General Catalyst y corre buena parte de su ingeniería desde Buenos Aires.
Mateo Marietti es el fundador y CEO de CookUnity, una de las mayores apuestas foodtech surgidas de la diáspora emprendedora argentina. La compañía, con base en Nueva York, funciona como un marketplace de chefs: cocineros independientes preparan comida fresca lista para comer y CookUnity la reparte por suscripción semanal. En 2025 alcanzó unos US$750 millones en ingresos recurrentes anuales y, según su fundador, corre hacia los US$1.000 millones.
Marietti se crió en una chacra en Tres Arroyos y estudió Economía Empresarial en la Universidad Torcuato Di Tella. Su primera apuesta llegó cerca de 2008, cuando fundó Sushi Pop junto a Diego Araujo, un excompañero de trabajo: sushi por delivery, pensado para competir en precio con la pizza y las empanadas. Arrancaron con unos US$10.000 y un local en el Microcentro porteño, y fueron de los pioneros del pedido de comida online en Argentina. Para 2009 ya facturaban cerca de US$3 millones, tenían unos 200 empleados y despachaban alrededor de 500 pedidos por día.
Sushi Pop creció hasta media docena de locales, un sistema de franquicias, un call center y una empresa de logística propia, y derivó en un holding gastronómico, POP, que Marietti llegó a describir con cerca de ocho marcas, más de mil empleados y operaciones en varios países de la región. También estuvo detrás de La Causa, un restaurante de cocina nikkei en Buenos Aires. En esos años armó desde cero la maquinaria de comprar, empaquetar y repartir comida a escala: justo lo que CookUnity le ofrecería después a cada chef. 'Quisimos crear una versión más moderna del concepto de Pop para la gente que no tiene tiempo de cocinarse', resumió sobre ese salto.
En 2016 se mudó a Estados Unidos para construir CookUnity, junto a Clara Fernández Quiroga, cofundadora y jefa de negocios. La tesis: el talento de un buen chef está limitado por las cuatro paredes de un restaurante, mientras que millones de personas no acceden a comida de calidad en su casa. CookUnity convierte al chef en el producto, le pone cocina, ingredientes, logística y tecnología, y lo trata como socio de ingresos en lugar de empleado.
El modelo escaló rápido. La empresa repartió unos 43 millones de comidas en 2025, un salto cercano al 80% interanual, con unos 180 chefs y más de 200.000 suscriptores activos por semana. Los cocineros ganan en promedio unos US$850.000 al año y los más taquilleros superan los US$7 millones. Su catálogo suma nombres de peso como Marcus Samuelsson y Jean-Georges Vongerichten. Opera en ocho mercados de Estados Unidos y desembarcó en Canadá tras comprar la plataforma Cookin a fines de 2024.
Para financiar ese crecimiento, CookUnity levantó una Serie A de US$15,5 millones en 2021 liderada por Fuel Venture Capital y una Serie B de US$47 millones ese mismo año encabezada por Insight Partners, con Endeavor Catalyst entre los inversores. En noviembre de 2025 sumó hasta US$250 millones de financiamiento no dilutivo de General Catalyst para acelerar la adquisición de clientes. Datos de mercados secundarios ubican su valuación en torno a los US$1.680 millones, lo que la pondría en terreno de unicornio, aunque la compañía no confirmó esa cifra de forma oficial.
El dato que más interesa desde la región es dónde late el motor: pese a vender en Estados Unidos, CookUnity corre buena parte de su ingeniería y su estructura corporativa desde Buenos Aires, donde tiene oficina en Palermo y cerca de tres cuartos de su equipo. Es el arco preferido de Marietti: talento argentino, escala global. 'Empezamos con una idea simple: que la buena comida no quede limitada a las paredes de un restaurante', resume el fundador.