TSJ Staff
El valor de las participaciones accionarias de Nvidia en empresas de inteligencia artificial trepó a US$99.000 millones al 26 de julio, según su balance trimestral. La cifra es unas 14 veces mayor que los cerca de US$7.000 millones de un año antes, y refleja cuánto se apoyó el fabricante de chips en su hoja de balance para amarrar la demanda de su ecosistema.
Conviene leer bien el número: es el valor de mercado de esa cartera, no dinero efectivamente desembolsado. Se reparte entre unos US$42.800 millones en activos líquidos, US$47.900 millones en participaciones no líquidas y US$3.300 millones en financiamiento de infraestructura. Por fuera, Nvidia declaró otros US$25.000 millones en compromisos de inversión pendientes.
El portafolio incluye nombres centrales de la ola de IA: un compromiso de US$30.000 millones en OpenAI, más participaciones en CoreWeave, Nebius, Intel (US$5.000 millones) y las rondas de xAI y Anthropic. En la práctica, Nvidia pasó de vender chips a financiar a sus propios clientes.
Ese giro alimenta las dudas sobre el llamado financiamiento circular: la compañía invierte en firmas que, a su vez, usan ese capital para comprarle GPU. Con la valuación de su cartera multiplicada por 14 en doce meses, el movimiento muestra la agresividad con la que Nvidia busca asegurar la demanda futura de su hardware.