TSJ Staff
Osoji, startup chilena de robótica para el hogar fundada en 2018, se consolidó como un fabricante de bajo costo que compite con Roomba y Thermomix. Ya vende en Chile, Perú, Argentina, Uruguay y México (su mayor mercado, 40% de las ventas) y apunta a hasta seis mercados nuevos en 2026. Levantó cerca de US$2M de ángeles y en 2022 fue la primera startup chilena en abrirse a la Bolsa de Santiago, donde colocó acciones por unos US$3M.
Osoji nació en Santiago en 2018 con una apuesta contraintuitiva: fabricar robots de limpieza y cocina lo bastante baratos como para pelearle el living latinoamericano a Roomba y a Thermomix. Ocho años después, la startup chilena vende en cinco países, tiene a México como su mayor mercado y apunta a varios más.
El fundador y CEO es Octavio Urzúa, ingeniero civil industrial que pasó más de una década construyendo fachadas de vidrio para edificios en Estados Unidos. De ahí salió la idea: primero resolver la limpieza de ventanas en altura y, después de ver un robot de limpieza en una feria en Japón, llevar esa automatización al hogar. Lo acompañan Consuelo Vial, cofundadora y hoy CFO, y Gerardo Domínguez, cofundador que venía de Grupo Alto en México; en 2020 entraron dos socios japoneses. La apuesta no es tecnológica sino de precio: meterse en categorías dominadas por marcas premium con alternativas de bajo costo para la clase media de la región. El nombre lo tomaron del ōsōji, la limpieza profunda japonesa de fin de año.
El catálogo empezó con aspiradoras robóticas y limpiavidrios, y se estiró hasta cubrir cerca de doce categorías, de robots de cocina que compiten con la Thermomix a productos de cuidado personal. La empresa anticipa cuatro lanzamientos desde octubre, dos de ellos robots domésticos. Es una apuesta de hardware de consumo, un terreno más caro y logísticamente pesado que el software, y ahí está buena parte del desafío.
Osoji ya opera en Chile, Perú, Argentina, Uruguay y México, este último su mercado más grande, con cerca del 40% de las ventas, y para 2026 apunta a abrir hasta seis mercados nuevos. Su financiamiento tuvo un capítulo poco común: en 2022 se convirtió en la primera startup chilena en abrirse a la Bolsa de Santiago, a través de la plataforma ScaleX, donde colocó acciones por unos 3 millones de dólares para financiar su expansión internacional. Antes había levantado alrededor de 2 millones de dólares de ángeles como Nicolás Shea, Iván Vera y Gerardo Jofré, ex presidente de Codelco.
Las cifras de ventas que la empresa llegó a proyectar (más de 14 millones de dólares y unos 7.000 robots) vienen de reportes de años anteriores y conviene tomarlas con cuidado. Pero la dirección es clara: un fabricante regional de hardware de consumo, con marca propia y presencia en cinco países, tratando de escalar en un rubro donde los gigantes tienen más espalda y mejores márgenes. La pregunta abierta es si Osoji puede sostener volumen y rentabilidad fuera de Chile antes de que esos gigantes ajusten sus precios.