TSJ Staff
Pago ASAP, la fintech venezolana que da la infraestructura para mover dinero dentro y fuera de Venezuela, levantó US$1,15 millones y desembarcó en Colombia. No es una remesadora: es la capa vía API que usan bancos y remesadoras para operar el corredor, con comisiones por debajo del 1%.
Pago ASAP, una fintech venezolana que construye la plomería para mover dinero entre Venezuela y el resto del mundo, levantó US$1,15 millones y aterrizó en Colombia. La punta de lanza es Bre-B Móvil, un puente que conecta una llave del sistema de pagos colombiano con una cuenta venezolana y liquida en segundos.
La ronda, informada por Latam Fintech Hub como una operación anunciada por la propia empresa, valuó a Pago ASAP en US$5 millones. La lideró el fondo brasileño SaaSholic, con cerca de US$800.000, y participó el estadounidense RallyCap, de Hayden Simmons, con US$350.000. RallyCap es un inversor de infraestructura fintech en mercados emergentes, con apuestas previas en Belvo, Pomelo y Simetrik. La empresa no detalló un uso de fondos formal, pero la ronda apuntala su desembarco en Colombia y el plan de escalar el corredor de pagos con Venezuela.
El matiz importa: Pago ASAP no es una remesadora, sino la capa de software que las remesadoras usan. Vía API, bancos, billeteras, empresas y las propias remesadoras integran sus pagos transfronterizos hacia y desde Venezuela, con comisiones por debajo del 1%, frente a más del 4% del mercado informal. La empresa también opera como socia de Circle para liquidar en el dólar digital USDC sobre las redes de Ethereum, Polygon y Solana.
En Colombia, la apuesta es Bre-B Móvil. El producto une una llave de Bre-B, el sistema de pagos inmediatos del banco central colombiano, con una cuenta de Pago Móvil venezolana, de modo que el dinero llega al instante. Ya funciona con un primer cliente, Remezuela, que opera por WhatsApp, con transacciones que promedian menos de 15 segundos y pagos empresariales que se liquidan el mismo día.
Los números que da la empresa muestran el tamaño del corredor. En el primer semestre de 2026, Pago ASAP movió unos US$30 millones hacia Venezuela y unos US$128 millones desde el país, con más de 1.200 comercios conectados en Chile, Colombia, Perú, México y Estados Unidos, y proyecta procesar US$500 millones a fin de año. El telón de fondo es un comercio bilateral entre Colombia y Venezuela que llegó a unos US$1.170 millones en 2025, con más de 1.100 empresas colombianas que retomaron exportaciones. 'Nos hemos vuelto una especie de cámara de compensación entre Venezuela y el mundo', resume el cofundador Freddy Genatios.
Genatios, cofundador a cargo del producto, lleva unos diez años en pagos, con cuatro en Bogotá al frente de dos fintech transfronterizas. Su lectura del mercado venezolano explica el modelo: 'El 96% de las transacciones financieras que se hacen en Venezuela son electrónicas', dice, un país donde el efectivo casi desapareció y el pago digital es la norma. La empresa no hizo públicos el resto de sus fundadores ni su año de fundación.