TSJ Staff
SoilTronix, startup del Estado de México, desarrolla robots móviles que analizan el suelo directamente en el campo y entregan recomendaciones de nutrientes por terreno. Con ese diagnóstico busca que sus clientes reduzcan en promedio 35% el uso de fertilizantes. Cobra unos US$136 por hectárea en un modelo de robótica como servicio y fabrica cerca del 95% de las piezas de sus robots.
SoilTronix, startup del Estado de México, desarrolla robots móviles que recorren el campo de forma autónoma, analizan el suelo y entregan al productor recomendaciones de nutrientes para cada terreno. Con ese diagnóstico, la startup busca que los agricultores reduzcan en promedio 35% el uso de fertilizantes químicos, un insumo que, según su CEO, se encareció por las tensiones geopolíticas.
El productor marca en una aplicación, sobre el mapa de su terreno, los puntos que quiere medir. Con esas indicaciones, el robot calcula su trayectoria, se desplaza solo y en cada punto activa un sensor de espectrometría que identifica los elementos químicos del suelo. Al terminar, vuelve al punto de partida y genera un informe con gráficas de nutrientes, indicadores y recomendaciones en lenguaje sencillo, con foco en fertilizantes de origen orgánico y prácticas de conservación. La tecnología sirve para prácticamente todos los cultivos, como maíz, trigo, cebada, frijol y agave. Según la empresa, aplicar sus recomendaciones puede elevar la producción hasta 30% o 40%, dependiendo del cultivo y del terreno.
SoilTronix opera con un modelo de robótica como servicio (RaaS): el agricultor paga por el análisis y no compra el equipo. El servicio cuesta en promedio 2.500 pesos por hectárea (unos US$136), frente a los 1.800 a 3.000 pesos (US$98 a US$163) de un laboratorio tradicional, que además exige recolectar y enviar muestras. La startup diseña y fabrica sus propios robots: cerca del 95% de las piezas se produce internamente, porque algunos componentes no se consiguen en el mercado o llegan caros y con demoras desde el exterior.
SoilTronix fue fundada por los hermanos Francisco Zuriel López Santín (CEO), ingeniero mecatrónico por el Instituto Politécnico Nacional (IPN), con estudios previos en la Universidad Autónoma Chapingo, y Mayté Arely López (cofundadora). López Santín fue incluido en la lista 30 Under 30 2026 de Forbes México, en la categoría de impacto social y sostenibilidad, y la startup ganó el premio al Mejor Proyecto de Emprendimiento en la generación 13 de la aceleradora Reto Zapopan. Según el programa Aspire Leaders, del que López Santín es egresado, la empresa consiguió más de US$25.000 en financiamiento de BeVisioneers: The Mercedes-Benz Fellowship y otras instituciones.
Hasta ahora, SoilTronix trabajó sobre todo con productores del Estado de México y estableció contacto con agricultores de Querétaro, Hidalgo y Jalisco, aunque ofrece el servicio en todo el país. En el corto plazo quiere crecer en el Estado de México y, a mediano plazo, abrir bases operativas en el Bajío, el norte y el sur de México para no tener que trasladar los robots desde su lugar de origen. La startup ya presentó su propuesta en España, Alemania, Francia, Brasil y Colombia.
Lo que les sirve a los productores es la información como tal; el saber qué es lo que hay en el subsuelo, porque ello se ve reflejado en que no tienen que gastar tanto en fertilizantes químicos, que actualmente han subido mucho de precio.