TSJ Staff
Tembici, la operadora brasileña de bicicletas compartidas, consiguió una línea de financiamiento de unos US$63 millones del BNDES, el banco de desarrollo de Brasil, a través de su Fondo Clima. Con ese dinero comprará 85.000 bicicletas eléctricas de acá a 2031, en una nueva fase de su giro eléctrico.
La mitad de esas unidades, 42.500, se sumará en 2026 y 2027, y la flota total cerraría 2026 en torno a las 37.000 bicicletas. Una parte alimenta los sistemas de movilidad compartida que Tembici opera en São Paulo, Río de Janeiro, Brasilia y Bogotá; la otra, la de mayor crecimiento, va a Cicloentrega.
Cicloentrega es su alquiler de e-bikes para repartidores, que desarrolla junto a iFood: el repartidor paga una tarifa semanal y conserva la misma bicicleta durante el contrato. El programa pasó de 2.000 unidades en 2024 a 5.000 en siete ciudades, y la meta es superar las 40.000.
Fundada en 2010 por Tomás Martins, su CEO, y Maurício Villar, hoy director de operaciones, Tembici nació de un proyecto final de la Escuela Politécnica de la Universidad de São Paulo. Con sede en esa ciudad, opera además en Buenos Aires y Santiago, y ya había levantado US$80 millones en 2021 para acelerar su giro eléctrico.
En 2025 facturó unos US$46 millones, con un margen EBITDA del 40%, y proyecta superar los US$56 millones en los próximos doce meses. Su CEO admite que la compañía acertó con la tendencia de la micromovilidad pero se equivocó en el timing, en un sector donde varias startups de bicicletas y monopatines compartidos quedaron en el camino.