TSJ Staff
Giatec Scientific, una startup canadiense fundada en Ottawa en 2010, asegura que su tecnología para monitorear hormigón ya se usó en más de 20,000 proyectos y se alimenta de millones de mezclas analizadas. Su portafolio incluye SmartRock Pro, un sensor que mide resistencia en obra sin calibración previa. El reto ahora es acelerar la adopción digital en una industria que todavía depende de controles manuales.
Giatec Scientific asegura que su tecnología para seguimiento del hormigón ya se utilizó en más de 20,000 proyectos en distintos mercados. La startup canadiense, fundada en Ottawa en 2010, vende a constructoras y proveedores una combinación de sensores, software e inteligencia artificial para mover el control de calidad desde pruebas manuales hacia decisiones con datos en tiempo real. Su argumento técnico y comercial se apoya en millones de mezclas de hormigón analizadas, que alimentan la mejora continua de sus modelos.
El origen de la compañía estuvo en una pregunta muy concreta: cómo responde el hormigón en un clima exigente como el canadiense. A partir de esa investigación, Giatec identificó que el problema de la industria no pasa únicamente por el material, sino también por la ejecución en obra. Con esa lectura, desarrolló herramientas para seguir el desempeño del concreto desde su colocación y convertir esa información en alertas, recomendaciones y aprendizaje para futuras mezclas.
Uno de sus productos es SmartRock Pro, un sensor que, según la empresa, permite medir la resistencia del hormigón directamente en el sitio de construcción y prescindir de calibraciones previas. Giatec sostiene que este enfoque reduce la dependencia de parte de las pruebas tradicionales de compresión, baja tiempos de espera y simplifica el trabajo de control de calidad en proyectos de edificación.
La capa de IA entra cuando la plataforma cruza lecturas de sensores con su histórico de datos para estimar el comportamiento del material durante el curado, la evolución de la resistencia, la temperatura interna y posibles riesgos de fisuración antes de que escalen a un problema estructural.
«Estos elementos predictivos dan beneficios directos para las constructoras, debido a que permiten planificar con una mejor precisión cada etapa del proyecto, por lo que al contar con información en tiempo real y pronósticos confiables, los proyectos de construcción pueden optimizar recursos, reducir retrasos y minimizar costos derivados de errores o de decisiones tomadas con información limitada»
La propuesta también apunta a productores de hormigón, que pueden usar la plataforma para reforzar su control de calidad, revisar el desempeño de sus diseños de mezcla y generar estadísticas para mejora continua, incluyendo variables como la relación agua-cemento. La barrera, por ahora, sigue siendo la adopción: buena parte del sector todavía opera con procesos tradicionales. Rocío Sierra, Gerente de Proyectos Estratégicos Progreso X, sostiene que los pilotos con corporativos y los programas de innovación abierta ayudan a validar este tipo de soluciones y acelerar su entrada comercial en una industria donde recortar días de obra impacta directamente en costos y rentabilidad.