TSJ Staff
Vint Cerf salió de Google tras 20 años y ahora asesora a Innovation Labs en DNSid, un estándar para identificar agentes de IA en internet abierto. La iniciativa de la subsidiaria de Identity Digital vincula cada agente con un dominio y registra su alta con pruebas criptográficas. Ya está en pruebas con hyperscalers y compañías de identidad.
Vint Cerf, una de las figuras históricas detrás de la arquitectura de internet, dejó Google después de 20 años y arrancó una nueva etapa como asesor de Innovation Labs. El foco del proyecto es concreto: crear una forma abierta de identificar agentes de IA cuando empiecen a operar fuera de plataformas cerradas y a interactuar directamente entre sí en la web.
La organización pertenece a Identity Digital, una compañía vinculada al registro DNS, y quiere usar esa infraestructura como base para dar trazabilidad a esos agentes. Su propuesta, llamada DNSid , conecta cada agente con un dominio ya existente y deja constancia de su registro mediante pruebas criptográficas. La idea apunta a un vacío que hoy frena la adopción: todavía no hay un estándar ampliamente compartido para saber quién autorizó a un agente, bajo qué permisos actúa y quién responde por su conducta.
“I felt like I might be able to help them in a period of time when naming and identification is becoming increasingly important.”
Cerf planteó que el problema va más allá del naming: también involucra confianza, autoridad y accountability en sistemas que serán mucho más activos que un dominio tradicional. Allie Kline (CEO interina) dijo que Innovation Labs ya está probando estos estándares con varios hyperscalers y empresas de identidad, aunque sin revelar nombres. También aclaró que la iniciativa no busca montar otros negocios de IA ni quedarse con los datos de registro.
El escenario todavía está abierto y ya aparecen enfoques distintos para resolver el mismo problema. Cerf cree que la adopción masiva dependerá de que los agentes de diferentes proveedores puedan interoperar entre sí, en vez de quedar atrapados en stacks incompatibles. Su referencia histórica es TCP/IP: cuando los usuarios necesitan que sistemas distintos funcionen juntos, esa presión termina empujando estándares comunes. Tampoco ve como garantizada una economía dominada por agentes, pero sí espera que empresas y personas intenten delegar más tareas a software si hacerlo reduce fricción operativa.