TSJ Staff
Vultus, una empresa brasileña de ciberseguridad ofensiva, recibió un aporte de unos US$1,5 millones de un inversor privado y encara un giro: pasar de la consultoría a vender su propio software. Usa inteligencia artificial para simular ciberataques contra los sistemas de sus clientes y encontrar las vulnerabilidades antes que los delincuentes, con una plataforma llamada Ares.
Vultus, una empresa brasileña de ciberseguridad ofensiva, recibió un aporte de unos US$1,5 millones de un inversor privado y encara un giro: pasar de la consultoría a vender su propio software. El capital llega junto con una reestructuración de la sociedad y de sus órganos de gobierno.
Lo que hace Vultus es ponerse en los zapatos del atacante: usa inteligencia artificial para simular ciberataques contra los sistemas de sus clientes y encontrar las vulnerabilidades antes que los delincuentes. Su apuesta de producto es Ares, una plataforma que corre esas pruebas de intrusión de forma continua y automática, en lugar del clásico modelo por proyecto.
La empresa nació en la segunda mitad de 2024 de la fusión de dos firmas de seguridad, GC Security y la división de ciberseguridad de la consultora Falconi. La dirige Alexandre Brum, y entre sus clientes figuran nombres como Unidas, Arezzo y MV. Con la nueva etapa apunta a duplicar sus ingresos en tres años, apoyada en la parte recurrente del software.
El razonamiento de Brum es que el modelo tradicional ya no da abasto: si antes cada proyecto exigía sumar una persona, ahora, con la automatización, una sola puede llevar diez, y la empresa necesita ganar escala porque el atacante también la está ganando.