TSJ Staff
Anthropic, la creadora del asistente Claude y una de las grandes rivales de OpenAI, prepara una de las mayores salidas a bolsa de la historia. Planea publicar su prospecto a fines de septiembre y cotizar antes de las elecciones legislativas de Estados Unidos, apuntando a una valuación cercana a los US$2 billones (millones de millones). La apuesta descansa sobre un crecimiento vertiginoso: su facturación anualizada saltó de unos US$9.000 millones a fines de 2025 a US$65.000 millones en julio de 2026.
Anthropic, la creadora del asistente Claude y una de las principales rivales de OpenAI, alista una de las mayores salidas a bolsa de la historia. Según distintos reportes, planea publicar su prospecto a fines de septiembre y cotizar antes de las elecciones legislativas de Estados Unidos, en noviembre, apuntando a una valuación cercana a los US$2 billones (millones de millones).
El número es enorme incluso para los estándares de la era de la IA. En mayo de 2026, Anthropic cerró una Serie H de US$65.000 millones a una valuación de US$965.000 millones, con fondos como Altimeter, Sequoia y Coatue. Sumando esa y las rondas previas, la compañía juntó cerca de US$130.000 millones antes siquiera de tocar la campana.
Lo que seduce a los inversores es la velocidad. La facturación anualizada de Anthropic saltó de unos US$9.000 millones a fines de 2025 a US$30.000 millones en abril, US$47.000 millones en mayo y US$65.000 millones en julio de 2026. Es uno de los crecimientos más rápidos que se recuerden para una empresa de software.
Pero la valuación de US$2 billones se apoya en una promesa a futuro: la compañía proyecta ingresos de entre US$190.000 y US$200.000 millones para 2028, más de cuatro veces su ritmo actual. La salida a bolsa será, en los hechos, una prueba de fuego para toda la tesis del boom de la IA.
Para el mercado, el prospecto de Anthropic es un momento bisagra: obligará a poner cifras auditadas debajo de una de las apuestas más grandes y caras de la tecnología. Si el debut funciona, validará las valuaciones estratosféricas del sector; si decepciona, será la primera grieta visible en el relato de la inteligencia artificial.