TSJ Staff
Bugatti vende hypercars de cerca de 5M USD con una operación de baja escala: produce entre 80 y 100 autos al año y alrededor de 40 llegan a Estados Unidos. El Tourbillon, su primer híbrido de 1.800 hp y 250 unidades, ya está prácticamente agotado. La marca dice que no usó IA para diseñarlo ni fabricarlo.
Bugatti opera en una lógica opuesta a la escala masiva: vende vehículos de alrededor de 5M USD, produce apenas 80 a 100 autos por año para el mercado global y, en un buen año, cerca de 40 unidades llegan a Estados Unidos. En ese contexto, Sascha Doering, COO de Bugatti Americas, dijo que cada comprador importa mucho más que en una automotriz tradicional, porque la marca no puede darse el lujo de reemplazar clientes.
"Las relaciones personales son de suma importancia. No podemos sustituir clientes. No podemos perder clientes porque son tan escasos como nuestros productos", dijo Sascha Doering (COO de Bugatti Americas).
Ese enfoque comercial llega a un nivel poco habitual incluso para el segmento de lujo. Doering contó que sigue los cumpleaños de los hijos de algunos clientes, habla con otros regularmente por teléfono y, si coinciden en la misma región, les propone salir a cenar. Para Bugatti, la postventa también es parte del producto cuando la base de clientes es tan reducida como la producción.
La siguiente gran apuesta de la marca es el Tourbillon, el primer híbrido de Bugatti y el sucesor del Chiron. El modelo combina un motor V16 aspirado natural de 8,3 litros con tres motores eléctricos para entregar una potencia conjunta de 1.800 hp. Su producción estará limitada a 250 autos y, según Doering, ya está prácticamente agotada. Bugatti también inauguró una nueva instalación en Molsheim, Francia, para apoyar esa producción.
En el desarrollo del Tourbillon, la compañía dice haber trazado una línea clara frente a la automatización. Doering sostuvo que Bugatti abraza nuevas tecnologías, pero no si afectan la experiencia táctil que esperan sus clientes, y describió la creciente dependencia de pantallas en la industria como algo "un poco excesivo" frente a controles físicos hechos con materiales como titanio y cristal. Un vocero de Bugatti confirmó además que la IA no formó parte del diseño, desarrollo ni producción del hypercar.
Doering dijo que a veces usa Claude, de Anthropic, para tareas rutinarias, pero se definió como alguien "súper old school" y "terrible con la IA". También afirmó que sigue armando sus propias presentaciones para obligarse a hacer el análisis y construir la narrativa por cuenta propia. Esa lógica coincide con la forma en que Bugatti protege su marca: una operación de bajo volumen, muy alta personalización y un cuidado extremo sobre cómo se relaciona con compradores que son tan escasos como los autos que produce.