TSJ Staff
La generación que ganó el Mundial no solo mete goles: monta holdings inmobiliarias, cadenas de comida sana, hoteles en Ghana y hasta líneas de gafas biohacking. Un mapa del dinero de los internacionales españoles, por tipo de apuesta y con las cifras confirmadas.
Hubo una época en la que un futbolista español "invertía" abriéndose un bar con su nombre y poco más. Esa época terminó. La camada actual de la selección administra su dinero como un family office: sociedades patrimoniales para blindar el sueldo, participaciones en startups de salud, cadenas de restauración, REITs que cotizan en París y activos de lujo en Dubái. Algunos construyen imperios. Otros, los más jóvenes, todavía viven la etapa dorada del patrocinio. Aquí está el mapa completo, ordenado no por quién gana más, sino por qué tipo de inversor es cada uno.
Si hay un caso que rompe el molde, es el del centrocampista del Atlético de Madrid (la prensa española lo describe como centrocampista, no defensa). Llorente no tiene una empresa: tiene una cartera diversificada que abarca comida, bebidas, wellness y tecnología.
Su apuesta más pesada es Naked & Sated, la cadena de comida rápida saludable (sociedad operadora Fast Good, S.L.) que cofundó en 2019, sin azúcares refinados ni ultraprocesados. En marzo de 2026 reforzó su posición con ampliaciones de capital que suman alrededor de 1,35 millones de euros (600.000 en octubre de 2025 más otros 750.000), pese a que la cadena (con unos 6 locales) arrastra pérdidas acumuladas cercanas a los 800.000 euros. Es una apuesta de convicción, no de rentabilidad inmediata.
A partir de ahí, el portfolio se abre en abanico:
Llorente es, en resumen, el emprendedor total de la selección: el que convierte cada obsesión personal (comida limpia, sueño, luz, longevidad) en una línea de negocio.
Mientras Llorente diversifica en consumo, otros dos jóvenes del Barça están construyendo estructuras patrimoniales serias.
Pedri ha montado un verdadero grupo hotelero familiar. Su matriz es Pedrineta S.L., la sociedad holding y patrimonial constituida en 2023 para comprar, vender y gestionar inmuebles, en la que su hermano Fernando ("Fer") figura como socio. De ella cuelga Quillama Hoteles S.L., creada en marzo de 2026 con 250.000 euros de capital para la explotación hotelera. ¿Los activos? El Hotel Villa de Barajas en Madrid, un cuatro estrellas de 41 habitaciones adquirido a principios de 2026 por unos 4,2 millones de euros, estratégicamente situado junto a Ifema y el futuro circuito urbano de Fórmula 1 ("Madring"). Y en su Tegueste natal (Tenerife), un antiguo convento de 1943 comprado en 2024 por unos 2,5 millones de euros (unos 9.500-10.000 m²) que planea convertir en hotel rural con restaurante.
Ferran Torres juega en la misma liga con Eleven Future Invest S.L. (el "11" es su dorsal), su vehículo inmobiliario fundado en enero de 2023, que coadministra con su hermana Arantxa. La compañía elevó su capital social hasta los 7.660.176 euros tras una ampliación de unos 3 millones formalizada en 2025, partiendo de solo 3.000 euros iniciales. Aquí conviene desmontar un bulo: la narrativa de "20 pisos" y "fondo buitre especulador" nació de una acusación del político de Sumar Alberto Ibáñez y fue desmentida por El Español e idealista. La cartera real, según ese mismo reporte: unas 4 viviendas, un edificio de oficinas con 50 unidades cerca de Mestalla y un terreno. Estructura de inversión a largo plazo, no de especulación.
Pero Ferran va más allá del ladrillo. Entró en diciembre de 2021 como socio, inversor y embajador global de iNuba, la healthtech valenciana de IA aplicada a la nutrición y el escaneo corporal 3D, cuyo producto estrella es la iNubaBox. Cofundó en 2022 el desodorante vegano FerranXHomme con Homme Products (con 1 dólar por unidad donado a la fundación Kick Out Plastic que colidera con Pedri) y mantiene el Campus Ferran Torres, su academia de fútbol en Foios (Valencia), planteada como escuela de valores contra la exclusión social.
El delantero del Celta de Vigo es probablemente el internacional con la cartera financiera más sofisticada. Su inversión estrella es DUX Gaming, la organización de esports que comparte con el portero Thibaut Courtois y el youtuber DjMaRiiO, y que se expandió al fútbol comprando el EDF Logroño en marzo de 2021 (reconvertido en DUX Logroño) además del DUX Internacional de Madrid.
A eso suma Borja Patrimonial SL (holding inmobiliario y de instalaciones deportivas, constituido en 2019 con 50.000 euros de capital, administrado por su madre) y una participación en el SD Compostela, el club de su Santiago natal, adquirida vía ampliación de capital y ratificada en diciembre de 2022 junto a empresarios locales y el exfutbolista Esteban Granero. Precisamente Granero es quien, según el propio Borja, le enseñó a construir una cartera de acciones personal de perfil paciente y no especulativo, una parte de un patrimonio que él mismo cifra por encima de los 15 millones de euros. Es el más "inversor de manual" del grupo.
El defensa del Athletic Club es el ejemplo de que emprender también significa saber cerrar. Lanzó AYM Esports en 2021 con más de 700.000 euros de inversión (300.000 iniciales y 400.000+ después), compitiendo en League of Legends, Valorant y LaLiga FC Pro. El problema: nunca se monetizó. Con ingresos por debajo de los 10.000 euros frente a costes que superaban los 300.000, acumuló pérdidas de unos 263.000 euros en 2022 y otros 264.000 en 2023, y acabó disuelto en 2024 en plena resaca del sector.
Lejos de rendirse, plegó el esports como filial dentro de AYM Media Group, su productora audiovisual centrada en contenido digital, podcasts (como No estamos tan mal) y eventos, con patrocinadores como Kappa, Yoigo y Trust. En paralelo, y ya en el terreno del lujo personal más que del negocio, en febrero de 2025 se convirtió en el tercer propietario internacional de un ático en las Bugatti Residences by Binghatti de Dubái (tras Andrea Bocelli y Neymar), una torre con ascensor para coches dentro de la propia vivienda.
Un caso aparte por su carga simbólica: el Hotel San Mamés en Akyem Achiase (región Este de Ghana, la tierra de origen de la familia Williams), un cuatro estrellas de unos 4 millones de euros inaugurado en enero de 2024, bautizado como el estadio del Athletic. La prensa española lo presenta como proyecto conjunto de "los hermanos Williams", Nico e Iñaki. Conviene la honestidad: los medios ghaneses atribuyen la propiedad principalmente a Iñaki y la participación concreta de Nico no está cuantificada de forma independiente. Aun así, es la inversión más humana del listado: un motor de empleo en la región de la que salió su familia.
El delantero del Barça no monta empresas: compra acciones de una que cotiza en Bolsa. Es accionista directo de Perseida Renta Gestión SOCIMI, un REIT español fundado en 2020 por el exdelantero Álvaro Negredo que cotiza en Euronext Access París (ticker MLPER) y arrienda activos comerciales e industriales ya operativos (un edificio de Deutsche Bank en Cádiz, locales de Burger King, un supermercado Supeco) con contratos a largo plazo. Un núcleo de futbolistas (Olmo, Negredo, Coke, Manu del Moral y varios más) controla el 74,59% del capital; a Olmo se le atribuye alrededor de un 8,77%, aunque la narrativa periodística señala que su participación individual no está oficialmente desglosada.
Su otra jugada es puramente intangible: en diciembre de 2024 registró en la EUIPO su marca personal (su apellido más su gesto de celebración del "reloj en la muñeca"), siendo, según lo reportado, el primer futbolista español en registrar ese gesto, tras la estela de Mbappé y Bellingham.
El lateral del Chelsea es el retrato del futbolista que monetiza casi todo vía patrocinios y deja una sola empresa propia: Campus Marc Cucurella SL, constituida en octubre de 2023 en Mataró, con 3.000 euros de capital, que opera el Marc Cucurella Academy, su campus de fútbol juvenil con inmersión en inglés en el Hotel Montanya de Seva (Montseny), ya en su 5ª edición en 2025. El detalle interesante está en los estatutos: el objeto social se extiende explícitamente a la compraventa y arrendamiento no financiero de inmuebles, dejando la puerta abierta a futuras inversiones inmobiliarias. La prensa económica española lo describe, con acierto, como el internacional que evita deliberadamente los negocios y prefiere el patrocinio.
Un caso hermano es el de Álex Baena. El centrocampista del Atlético monetiza su nombre con el Campus Álex Baena, un campamento de tecnificación de pago (inscripción de unos 200 euros, chicos de 7 a 14 años, un centenar de plazas) que dirige personalmente en su Roquetas de Mar natal (Almería), ya en su segunda edición, con web propia y patrocinadores como Nike. No es una gran estructura societaria (es marca personal con forma de campus) pero, igual que en Cucurella, marca la puerta de entrada más común del futbolista al negocio: cobrar por enseñar su propio oficio.
Aquí está la mayoría de la selección, y revela el hábito financiero más extendido de esta generación: la sociedad patrimonial para canalizar el sueldo hacia el inmobiliario y los valores. No son startups; son escudos fiscales y de organización del patrimonio.
El patrón es idéntico y deliberado: sueldo dentro, propiedades y participaciones fuera, gestión en familia.
Mención aparte para el fenómeno del Barça, porque su caso no encaja en ninguna categoría: es un entramado societario en construcción montado antes incluso de la mayoría de edad. Su matriz, nacida en 2023 como agencia de derechos de imagen L.Y. Sports Management, se rebautizó Ally Global en mayo de 2026 al cumplir 18, con Lamine nombrado presidente. De ella cuelga LY 304 FC (holding constituido en noviembre de 2024; el "304" son los últimos dígitos del código postal de Rocafonda, su barrio de Mataró) y, ya en junio de 2026, Capitally Property S.L., su primera inmobiliaria, ligada a la compra de una mansión de unos 11 millones de euros en Ciutat Diagonal que fue de Shakira y Piqué.
Y lo más ambicioso: un portfolio de siete marcas registradas en la EUIPO (válidas hasta 2035) en torno al "304", "LY304" y "304 FC", que cubren ropa, zapatillas, mochilas, relojes, videojuegos y hasta organización de eventos. Todavía no hay producto en la calle, pero la arquitectura de una futura marca de moda ya está patentada.
Un giro incómodo cierra este mapa: los dos hombres de negocios más grandes del fútbol español actual se quedaron fuera de la lista de Luis de la Fuente. Ni Álvaro Morata ni Dani Carvajal entraron en la convocatoria del Mundial 2026: Morata tras una temporada gris cedido en el Como ("no he merecido estar en la lista", admitió), y Carvajal, por falta de ritmo tras su grave lesión. Y, sin embargo, sus imperios empresariales superan a los de casi todos los que sí jugaron.
Álvaro Morata es, con distancia, el mayor operador. Su sociedad patrimonial Tamora 2011 (activos por unos 13,9 millones de euros, de la que quedó como administrador único en abril de 2026 tras apartar a su exmujer Alice Campello) es la matriz de una cartera que asombra: es el mayor accionista individual de Manolo Bakes (la cadena de los "manolitos", donde su participación se ha valorado en torno a los 25 millones de euros, con Busquets y Thiago Alcántara como coinversores), más participaciones en la solar Coagener, la app de golf nórdica Golf GameBook (fue inversor principal de una ronda de 2,5 millones en 2024), la logística de última milla Mox, Nine Water, la inmobiliaria LF Property y la moda de Wynot. Un family office con dorsal, pero sin plaza en el avión a Norteamérica.
Dani Carvajal, capitán del Real Madrid, corre por la misma vía patrimonial: las sociedades Danpama 92 y Trilanda 92 Inversiones, la consultora de diseño e interiorismo Blossom Home Design y una apuesta sportstech temprana en Toteemi, la startup de IA en la que entró en una ronda semilla de 2023. Menos volumen que Morata, misma lógica: primero el ladrillo en sociedad, después la participación en tecnología.
La moraleja es casi cruel para el relato deportivo, pero deliciosa para el económico: en la España de 2026, tener el mejor balance no garantiza un puesto en el once.
Vista en conjunto, esta generación dibuja una pirámide clarísima. En la base, casi todos comparten el mismo primer movimiento: la sociedad patrimonial inmobiliaria (Raya, Porro, Zubimendi, Oyarzabal, y como matriz de casi todo el resto). En el siguiente escalón, unos pocos convierten esa base en imperios operativos: hoteleros (Pedri), de restauración y wellness (Llorente), de medios (Laporte), o financieros y de esports (Borja Iglesias). Y en la cima conceptual, los que ya no invierten en cosas sino en sí mismos como marca: el gesto registrado de Olmo, el "304" de Lamine.
El bar con el nombre del futbolista murió. Lo sustituye el family office con dorsal: estructuras familiares, participaciones en Bolsa, healthtech, SOCIMIs y activos en Dubái o Ghana. La lección para el ecosistema emprendedor latinoamericano es doble: primero, el deportista de élite ya se comporta como inversor institucional; segundo, incluso ellos pierden dinero cuando el negocio no cierra (Rhudo, AYM Esports, Naked & Sated). El talento en el campo no garantiza el talento en el balance. Pero la ambición, esta vez, va mucho más allá del césped.