TSJ Staff
Fina, una startup venezolana que ofrece un software de gestión en la nube para micro y pequeñas empresas, levantó una ronda semilla de US$1 millón que, según anunció su fundador, quedó sobresuscrita. La usan más de 5.000 negocios y factura unos US$2 millones al año de forma recurrente. La ronda fue co-liderada por SquareOne Capital y Tomorrow Capital, con Norte Ventures, Platanus y Neer Venture Partners, más un grupo de ángeles que son fundadores de las principales fintech de pymes de la región. La plata va a nuevos productos financieros y de IA, incluido un negocio de crédito que arrancó hace pocos meses.
Fina, la startup venezolana que le lleva las cuentas a más de 5.000 pequeñas empresas con un software de gestión en la nube, levantó una ronda semilla de US$1 millón. Su fundador, Enrique Rivas, contó que la ronda quedó sobresuscrita y la enmarcó en algo más grande: un raro voto de confianza en Venezuela, un país que los inversores empezaron a mirar de nuevo.
El producto de Fina es la trastienda administrativa de un negocio chico: ventas, inventario con alertas de reposición, cuentas por cobrar y por pagar, conciliación bancaria y reportes, en bolívares y en dólares. Suma un asistente de inteligencia artificial, Nina, que responde preguntas del dueño en lenguaje natural, desde proyecciones de venta hasta qué conviene comprar. Cuesta cerca de US$35 al mes y hoy factura unos US$2 millones anuales recurrentes.
La ronda, informada por el propio Rivas, la co-lideraron SquareOne Capital y Tomorrow Capital, con la participación de Norte Ventures, Platanus y Neer Venture Partners. La lista de ángeles funciona como un mapa del sector: Marcelo Lombardo, fundador de la brasileña Omie; Jorge Ulloa, cofundador de la colombiana Bold; Rodrigo Tognini, de Conta Simples; Gabriel Monroy, de Colektia; y Adriel Araujo, de Hackmetrix. Antes de esta ronda, Fina ya había levantado más de US$1,3 millones, incluida una primera inyección ligada a la aceleradora Emprelatam.
El plan con la plata es ir más allá del software de gestión. Rivas adelantó que en los próximos seis meses lanzarán nuevos productos financieros y de IA, y que redoblarán la apuesta por un vertical que arrancó hace pocos meses y, según la empresa, duplica su tamaño mes a mes. Todo apunta al crédito para pymes: Fina ya corrió un piloto de préstamos con un banco venezolano en el que, cuenta, la mora fue casi nula.
El trasfondo es Venezuela. Rivas insistió en que la gente ya no tiene miedo de invertir en el país y que la ronda lo demuestra. Es parte de un envión más amplio de las fintech venezolanas, que este año volvieron a aparecer en el radar regional con un mercado de pagos casi enteramente digital y una diáspora que mueve dinero hacia adentro y hacia afuera.
Detrás de Fina hay cuatro fundadores venezolanos que antes montaron Caracas Ron, un e-commerce de delivery que creció durante la pandemia: Enrique Rivas como CEO, Diego Aponte a cargo del marketing, y los cofundadores Sebastián Sánchez y Alejandro Fariña. La empresa opera por ahora solo en Venezuela, con la ambición declarada de ganar primero ese mercado y después salir al resto de América Latina.