TSJ Staff
Pat Gelsinger, ex CEO de Intel, dijo que la empresa perdió foco cuando su conducción dejó de ser mayormente técnica y pasó a priorizar perfiles más financieros y comerciales. También criticó que Intel destinara 79,000M USD a dividendos y recompras entre 2015 y 2020. Sus comentarios llegan mientras la acción rebota tras el ingreso del gobierno de EEUU y Nvidia al capital de la compañía.
Pat Gelsinger volvió a revisar públicamente qué salió mal en Intel. El ex CEO planteó que la empresa empezó a perder dirección cuando la toma de decisiones dejó de estar dominada por perfiles técnicos, en un negocio donde cada apuesta industrial puede mover miles de millones de dólares y definir varios años de competitividad.
Durante una entrevista grabada en el Raise Summit de París para All-In Podcast, Gelsinger dijo que al regresar a Intel en 2021 era “el primer líder técnico en esencialmente 15 años” vinculado a la compañía. Su argumento fue que las tecnológicas que siguen marcando el ritmo conservan una conducción con criterio de ingeniería en la cima, especialmente cuando deben decidir sobre diseño de chips, capacidad fabril y ciclos de inversión de largo plazo.
«When you're making these hardcore technical decisions that affect billions of dollars, you don't do that through a spreadsheet. That's a lousy investment unless the technology trends make it the right investment.»
En ese repaso, Gelsinger puso el foco en la evolución del liderazgo de Intel. Paul Otellini, CEO entre 2005 y 2013, fue el primer máximo ejecutivo no ingeniero de la historia de la empresa y venía del lado comercial. Brian Krzanich, su sucesor, tenía formación en química y una carrera construida alrededor de la manufactura tras comenzar en una planta de chips en Nuevo México. Bob Swan, quien tomó el cargo antes de Gelsinger, llegaba desde finanzas, con antecedentes como CFO de eBay y de HP Enterprise Services.
Gelsinger también cuestionó cómo Intel administró su capital en los años previos a su regreso. De acuerdo con los reportes financieros de la propia compañía, Intel devolvió cerca de 79,000M USD a accionistas entre 2015 y 2020 a través de recompras y dividendos. «What I wouldn't have done for another hundred billion dollars on the balance sheet?», dijo. Ese tramo coincidió con la pérdida de ventaja frente a TSMC y Samsung, y con decisiones que abrieron espacio para competidores como ARM y AMD.
La foto bursátil de Intel cambió fuerte en el último año. La compañía repuntó después de que el gobierno de Estados Unidos tomara una participación cercana al 10% y de que Nvidia comprara más de 5,000M USD en acciones, una operación anunciada en septiembre pasado que le dio alrededor de 4% de Intel. La acción avanza más de 330% en doce meses, aunque volvió a corregir durante el último mes por nuevas dudas sobre la compañía y sobre el ritmo del despliegue global de infraestructura para IA.
En paralelo, Gelsinger volvió a insistir en el riesgo geopolítico alrededor de Taiwán, una variable central para toda la industria de semiconductores. «When you turn off a fab, it doesn't come back on for 90 days», afirmó, antes de advertir que un corte energético total en la isla tendría un impacto económico global superior al de la Gran Depresión. Para Intel, el debate combina dos frentes al mismo tiempo: liderazgo técnico adentro y soberanía industrial afuera.