TSJ Staff
iPronics, la empresa española de chips fotónicos nacida en la Universitat Politècnica de València, levantó una Serie B de US$125 millones co-liderada por Maverick Silicon y Light Street Capital, con Nvidia entre los inversores. Su conmutador óptico de circuitos mueve datos con luz y sin partes móviles. La compañía acumula US$177 millones levantados, aunque su CTO admite que los volúmenes todavía son incipientes y que los despliegues en clientes se esperan entre 2027 y 2028.
iPronics, la empresa española de chips fotónicos, levantó una Serie B de US$125 millones co-liderada por Maverick Silicon y Light Street Capital, con Nvidia entre los inversores que entraron en la ronda. Con este cheque, la compañía dice acumular US$177 millones levantados.
Su producto, iPronics ONE, es un conmutador óptico de circuitos que se monta en rack y mueve datos con luz en lugar de electricidad. La versión que vende hoy tiene 32 puertos en una unidad de rack, una latencia menor a 30 nanosegundos y una reconfiguración por debajo de los 300 microsegundos. La diferencia con los conmutadores ópticos tradicionales es que no tiene partes móviles: en vez de los espejos mecánicos que tardan decenas de milisegundos en reacomodarse, usa fotónica de silicio programable fabricada sobre un proceso estándar.
En un cluster de inteligencia artificial, los transceptores ópticos que conectan las GPU se llevan cerca del 60% del costo de la red, y la red ronda el 15% del costo total del cluster. Google, el único operador que hoy corre conmutación óptica en producción, publicó que al rediseñar su red Jupiter con estos equipos consiguió cinco veces más capacidad, 30% menos de capex y 41% menos de consumo, aunque el propio trabajo aclara que buena parte del ahorro vino de eliminar una capa entera de switches. Ese estudio también deja ver el límite: Google reconfigura su topología en plazos de horas y señala que hacerlo más seguido que cada varias semanas aporta poco. Lo que quedó probado hasta hoy es la economía de la conmutación óptica, no su velocidad.
La empresa salió en diciembre de 2019 del laboratorio de fotónica del instituto iTEAM de la Universitat Politècnica de València, con cuatro fundadores: José Capmany, Ivana Gasulla, Daniel Pérez-López y Prometheus DasMahapatra. Pérez-López, hoy CTO, firmó el trabajo sobre circuitos fotónicos programables que publicó Nature en 2020 y ganó en 2023 una ERC Starting Grant. El CEO, Christian Dupont, llegó en septiembre de 2024 tras más de tres décadas en la industria: pasó casi veinte años en Texas Instruments y dirigió Varioptic y poLight, dos compañías de óptica MEMS, justamente la tecnología que su producto actual busca desplazar.
Nvidia entró solo como inversor: no hay acuerdo de provisión ni de integración técnica anunciado. Pérez-López dice que los volúmenes actuales son incipientes y que los despliegues en clientes se esperan entre la segunda mitad de 2027 y fines de 2028. La compañía afirma tener sus primeros diez clientes entre hiperescaladores y fabricantes de equipos, pero no nombra a ninguno. Su conmutador tiene además una escala menor que la de los equipos mecánicos que ya corren en producción, de 136 a 384 puertos. La producción la hace Fabrinet, en una línea dedicada que quedó operativa este año.
El mercado de conmutación óptica podría superar los US$8.000 millones en 2030, según la consultora Cignal AI, que en dieciocho meses triplicó su propia estimación. El límite es que hoy lo usa un solo operador, Google, que además se fabrica sus equipos. La competencia incluye a nEye, que también tiene a Nvidia en su cap table, además de Lumentum, Coherent y Polatis.