TSJ Staff
Koywe, la fintech chilena de pagos con stablecoins, sumó a Bolivia como su octavo mercado. La movida lleva su red de pagos transfronterizos a un país que atravesó una fuerte crisis del dólar y que en 2026 dejó caer el tipo de cambio fijo que sostuvo por quince años: justo el terreno donde los rieles de stablecoins se volvieron un salvavidas.
Koywe no es una billetera para el consumidor, sino infraestructura para empresas. A través de una sola API permite cobrar de forma local, liquidar en stablecoins o en moneda fiat, hacer cambio de divisas en el día y mover dinero entre países las 24 horas. Combina rieles financieros regulados con monedas estables como USDC, y apunta a compañías con proveedores, clientes o equipos repartidos por la región.
El contexto boliviano explica el atractivo. Bolivia sostuvo su tipo de cambio fijo desde 2011 hasta que, en 2026, lo dejó flotar tras años de escasez de dólares que habían disparado el mercado paralelo y golpeado a la economía. En ese proceso, las stablecoins se colaron como refugio: varios bancos ya ofrecen operaciones con USDT y el país evalúa reconocerlo dentro de su sistema de pagos. Koywe llega a surfear esa ola y se presentará en el evento Blockchain 2040, en Santa Cruz.
Detrás hay una amistad de la infancia. Ignacio Detmer (CEO) y Guillermo Acuña (CTO), amigos desde los cinco años y egresados de la Universidad Católica de Chile, fundaron Koywe en 2022 y pasaron por Y Combinator. Detmer venía de cofundar Frontier Car Group (que terminó en manos de Prosus/OLX); Acuña, de la fintech de crédito Cumplo. En 2025, Koywe se convirtió en la primera fintech autorizada como intermediaria de instrumentos financieros bajo la Ley Fintech de Chile.
La compañía levantó unos US$12,5 millones, con una ronda cabecera de US$7,5 millones en 2025 en la que entraron Bitso, Concentric, Wayra (Telefónica) y Franklin Templeton; el CEO de Bitso, Daniel Vogel, se sumó a su directorio. Según la empresa, ya trabaja con unas 4.000 compañías, tiene alrededor de 100 empleados y movió más de US$2.160 millones desde 2023, con US$633 millones en 2025 (más del doble que el año previo) y una proyección de US$1.040 millones para 2026.
Con Bolivia, Koywe llega a ocho mercados (Chile, Perú, Colombia, México, Brasil, Argentina y Estados Unidos, además del recién sumado) y ya mira más lejos: prepara para 2027 un corredor de pagos B2B entre América y Asia. La apuesta es la de otras fintech de infraestructura de la región: volverse la cañería por donde se mueve el dinero de las empresas, sobre todo donde el sistema tradicional falla.