TSJ Staff
La fintech argentina Tapi metió su infraestructura de pagos en el mostrador de las farmacias. FEMSA Salud integró tapipay (el producto de Tapi) y al agregador mexicano MTCenter para habilitar el pago de servicios en más de 1.200 farmacias de México, de las cadenas Farmacias YZA, Moderna y Farmacon, repartidas en 13 estados.
El acuerdo reparte tres roles. tapipay pone la infraestructura y el catálogo de empresas a las que se les puede pagar; MTCenter, una compañía mexicana con dos décadas en el rubro, conecta las cajas de las farmacias a esa red; y FEMSA Salud aporta la red física de locales. En el mostrador se podrán pagar servicios financieros, telecomunicaciones, educación, créditos y pagos recurrentes.
La lógica es de inclusión financiera. En un México donde el efectivo sigue mandando en los pagos recurrentes, la farmacia (cercana, frecuente y de confianza) se vuelve una caja de cobranza para bancarizados y no bancarizados. Para FEMSA, dueña también de OXXO, es más tráfico y margen por transacción; para Tapi, es su modelo silencioso: la plomería B2B que opera detrás de una marca conocida, no de cara al consumidor.
Detrás de tapipay está Tapi, la fintech de infraestructura de pagos fundada en 2022 por Tomás Mindlin (CEO), Kevin Litvin y Nicolás Andriano. Su promesa es una sola API para que bancos, fintech y comercios ofrezcan pago de servicios, recargas y cobros; opera en la Argentina, Chile, Colombia, Perú y México, con clientes entre bancos, fintech y grandes comercios de la región.
El desembarco mexicano no es casual. Tapi levantó más de US$60 millones desde 2022 (con a16z primero y Kaszek liderando su Serie A y una Serie B de US$27 millones a comienzos de 2026, esta última con Endeavor Catalyst y Latitud), buena parte destinada a México. Y en 2025 compró las unidades de pago de servicios y de efectivo de Arcus, la filial de Mastercard en el país: esa red es, justamente, la que hace posible enchufar las cajas de las farmacias.
El de FEMSA es el tipo de acuerdo que define la estrategia de Tapi: no competir por el usuario final, sino volverse la cañería por donde pasan los pagos de servicios de buena parte de la región.