TSJ Staff
Lula firmó una medida provisional que prohíbe las apuestas deportivas y de casino en Brasil. Desde el 25 de septiembre las plataformas no pueden recibir depósitos, deben dejar de funcionar el 6 de octubre y los bancos devolverán los saldos a los apostadores. El Congreso tiene 120 días para aprobarla, y el sector anticipa que irá a la Justicia.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva firmó una medida provisional que prohíbe las apuestas de cuota fija en Brasil, deportivas y de casino, tanto online como presenciales, y que también deja sin efecto las licencias estatales. Rige desde su publicación, el 25 de septiembre, y las plataformas ya no pueden aceptar depósitos; sus sitios y apps deben dejar de funcionar el 6 de octubre. El Congreso tiene 120 días para aprobarla, y las loterías autorizadas por ley, como las de la Caixa, siguen siendo legales. La anunció el ministro de Hacienda, Dario Durigan.
Los apostadores pueden retirar su dinero hasta el 5 de octubre. Después, las plataformas deben informar a los bancos el saldo de cada apostador, y entre el 9 y el 14 de octubre los bancos lo devolverán de forma automática a la cuenta desde la que se depositó. Anatel, el regulador de telecomunicaciones, bloqueará los sitios, las tiendas de aplicaciones retirarán las apps y se bloquearán los pagos hacia las plataformas, incluido el Pix. La publicidad y los patrocinios tienen 10 días para desaparecer.
Los bancos y las instituciones de pago tendrán prohibido procesar operaciones de apuestas, salvo para cerrar cuentas y devolver saldos, según una norma que aún debe dictar el Banco Central. Desde mediados de septiembre ya estaban obligados a vigilar los flujos de Pix hacia apuestas ilegales, y el gobierno enviará un proyecto de ley con penas de 2 a 4 años de prisión para quien facilite esos pagos. Las 85 empresas que pagaron unos US$5,6 millones cada una por una licencia de cinco años, en total unos US$472 millones, la perderán en 30 días y no recibirán reembolso.
Según una estimación de 2025 del Banco Central, los brasileños gastaban unos US$5.600 millones por mes en apuestas. De los más de 28 millones de brasileños que apostaron en 2023, 10,9 millones mostraban patrones de riesgo, y las consultas por ludopatía en el sistema público de salud crecieron cerca de 140% entre 2018 y 2025. El gobierno federal dejará de recaudar unos US$148 millones por mes, y el ministro de Planificación, Bruno Moretti, calcula en unos US$1.260 millones los ingresos ya presupuestados que se pierden hasta 2027.
El impacto llega al fútbol: 14 de los 20 clubes de la Serie A tienen a una casa de apuestas como principal patrocinador, por unos US$185 millones al año, y el mayor contrato, el de Flamengo con Betano, vale unos US$49,7 millones. La Asociación Nacional de Juegos y Loterías anunció que irá a la Justicia, y el Instituto Brasileño de Juego Responsable habló de una ruptura del marco regulatorio que construyó el propio Estado. Tarcísio de Freitas, gobernador de São Paulo, candidato a la reelección y contrario a las apuestas, calificó la medida de oportunismo electoral a días de la elección del 4 de octubre. El Congreso, en receso por la campaña, la votaría después de los comicios.
Tomé la decisión de tomar una medida dura, drástica y necesaria. Esto es como un cáncer: o sacamos el tumor o ese tumor nos va a matar.