TSJ Staff
La startup estadounidense Sila levantó US$300 millones para ampliar su fábrica en el estado de Washington y producir material de ánodo suficiente para más de 100.000 vehículos eléctricos. Su ánodo de silicio-carbono almacena hasta 40% más energía que el grafito tradicional y se plantea como alternativa a la cadena de suministro china. La ronda fue liderada por Atreides Management y Sutter Hill Ventures.
Sila, una startup estadounidense de materiales para baterías, levantó US$300 millones para expandir su fábrica en el estado de Washington y producir material de ánodo suficiente para más de 100.000 vehículos eléctricos. La ronda llega en un momento particular: la demanda de autos eléctricos en Estados Unidos cayó este año, aunque a nivel global las ventas suben un 27% interanual, según Benchmark Minerals Intelligence.
El producto de Sila es un ánodo de silicio-carbono que, según la empresa, almacena hasta un 40% más de energía que el grafito tradicional y carga más rápido. Su atractivo es doble —rendimiento y geopolítica—: la mayoría de las baterías de ion de litio usa ánodos de grafito, y las empresas chinas controlan cerca del 75% de esa cadena de suministro, lo que empuja a las automotrices fuera de China a buscar alternativas sin aranceles.
La compañía fue fundada por Gene Berdichevsky (CEO), séptimo empleado de Tesla, y lleva 15 años desarrollando el material. Ya tiene acuerdos para proveer a Mercedes y Panasonic, y vende también a firmas de electrónica de consumo como Whoop y a fabricantes de drones y satélites.
Su planta de Moses Lake, en Washington, arrancó producción el año pasado con capacidad de 2 gigavatios-hora; la expansión la llevará a decenas de gigavatios-hora al año. La ronda fue liderada por Atreides Management y Sutter Hill Ventures, con participación de 8VC, Bessemer Venture Partners, Matrix Partners y fondos asesorados por T. Rowe Price. Sila ya había levantado unos US$1.300 millones en rondas anteriores, según PitchBook.