TSJ Staff
Gritt, una startup que lleva robótica e IA a la construcción solar, levantó 26M USD en una Serie A liderada por Obvious Ventures. Ya suma 32M USD y asegura que una cuadrilla de ocho personas puede pasar de 800 a 3.000-4.000 paneles instalados por día con su sistema. La empresa también dice tener contratos por 2,8 GW para los próximos 18 meses.
Una cuadrilla de ocho personas instala unos 800 paneles solares por día. Con los robots de Gritt, esa misma cuadrilla llega a entre 3.000 y 4.000. Multiplicar por cuatro o cinco la velocidad de instalación es la apuesta que convenció a Obvious Ventures de liderar una Serie A de 26 millones de dólares en la startup, que salió del stealth con la ronda.
Lo distinto de Gritt no es el robot, sino que no lo fabrica. En vez de diseñar hardware propio, toma equipos que ya existen (skidders alquilados, brazos robóticos de fabricantes como Kawasaki) y los convierte en plataformas manejadas por su software. El primer trabajo que automatiza es el más físico y repetitivo del despliegue solar: bajar los paneles de vidrio, llevarlos hasta la estructura metálica y ubicarlos con precisión submilimétrica para que el operario humano solo termine la fijación. Esa estrategia liviana la separa de competidores como Luminous Robotics, Cosmic y Trinabot, que apuestan por hardware propio.
El cuello de botella que ataca es concreto: falta mano de obra para instalar paneles al ritmo que pide el mercado. Uno de sus clientes, que pidió reserva por razones competitivas, apunta a otro beneficio: menos lesiones, al evitar que un operario levante cientos de veces al día paneles de casi 45 kilos por encima de la cabeza.
La promesa es grande y la evidencia todavía es chica. Gritt dice tener apenas dos sistemas operando en campo, pero asegura contratos para instalar 2,8 GW en los próximos 18 meses, con tres de las diez mayores constructoras eléctricas de Estados Unidos entre sus clientes, y una meta de 48 sistemas desplegados en seis meses. Entre dos robots activos y esas cifras hay un salto de escala que la empresa todavía tiene que probar.
Gritt la fundaron Puneet Puri (CEO) y Vishal Dugar (CTO), ambos roboticistas de Carnegie Mellon. Su tesis es que la última generación de modelos de IA volvió viable automatizar obras abiertas y cambiantes, el tipo de entorno donde la robótica industrial clásica siempre tuvo problemas. Con la Serie A, la startup suma 32 millones de dólares levantados y quiere que ese mismo software aprenda tareas nuevas (fijar paneles, perforar postes, armar racks) sin rehacer todo el sistema cada vez.