TSJ Staff
Baxxis Medtech, una startup argentina de medtech, está en etapa preclínica con un implante para lesiones del ligamento cruzado anterior que busca evitar el injerto de tendón autólogo. El desarrollo acumula 15 años de trabajo, US$ 150.000 invertidos en iteración y acompañamiento de CITES en regulación, IP y capital. Si completa las validaciones previstas, apunta a estudios en humanos en unos 2,5 años.
Baxxis Medtech está tratando de abrir una nueva ruta para una de las lesiones más frecuentes del deporte. La startup argentina desarrolla un implante biomecánico para abordar la rotura del ligamento cruzado anterior (LCA) sin recurrir al injerto de tendón tomado del propio paciente, y hoy se encuentra en etapa preclínica. La compañía ya pasó por validaciones digitales de cinemática, produjo prototipos impresos en 3D y continúa con pruebas mecánicas y de resistencia antes de avanzar hacia ensayos sobre animales vivos. Si el recorrido regulatorio acompaña, el objetivo es llegar a estudios en humanos en alrededor de dos años y medio.
Baxxis Medtech fue fundada por Fernando Bacci (fundador), exfutbolista profesional surgido de Newell's que debutó en Primera en 1986 y formó parte del plantel campeón de la temporada 1987/88. Después de una lesión de LCA que alteró su carrera deportiva, se graduó de médico en la Universidad Nacional de Rosario en 1989 y luego se especializó en Ortopedia y Traumatología, Medicina del Deporte y Cirugía Artroscópica. Esa doble experiencia, como paciente y como traumatólogo, terminó moldeando la tesis del proyecto.
La práctica más extendida para esta lesión sigue apoyándose, en la mayoría de los casos, en tejido del propio paciente para reconstruir el ligamento. Bacci sostiene que ahí persiste el mismo límite de hace 35 o 40 años: el tiempo que demanda que ese injerto se incorpore al hueso. Con esa lectura, dejó de buscar mejoras marginales sobre el abordaje biológico y pasó a diseñar una alternativa mecánica. Ese recorrido sumó 15 años de iteraciones y, de acuerdo con el propio fundador, cerca de US$ 150.000 invertidos solo en esa fase.
Antes de estructurarse como empresa, el desarrollo ya había pasado por diseños iniciales, piezas fabricadas con torneros, pruebas sobre rodillas porcinas, simulaciones computacionales y otras validaciones biomecánicas. El ingreso de CITES, el fondo de venture capital de deep tech del Grupo Sancor Seguros, abrió una etapa distinta: propiedad intelectual, estrategia regulatoria, levantamiento de capital y la incorporación de perfiles ejecutivos e ingenieros para complementar el conocimiento clínico del fundador. Para Nicolás Tognalli, fundador de CITES, la oportunidad está en atacar un problema con escala global y construir una compañía alrededor de esa tecnología.
«La ciencia sola no alcanza. Me di cuenta de lo crucial que es el venture capital para que un desarrollo disruptivo llegue realmente a las personas. No considero que haya otra manera»
La apuesta de Baxxis no pasa por ajustar una técnica ya instalada, sino por proponer otro abordaje para una lesión con demanda global. Bacci plantea incluso un caso extremo que hoy carece de respuesta: un deportista que sufre una rotura de cruzado pocas semanas antes de una competencia de máxima exigencia. Bajo esa lógica, hasta una prótesis con una duración de cuatro meses podría convertirse en una alternativa clínicamente útil y comercialmente relevante, siempre que la validación preclínica y la ruta regulatoria confirmen lo que la compañía viene mostrando en laboratorio.