TSJ Staff
Winbuild, una proptech argentina que crea herramientas para que las desarrolladoras vendan sus proyectos de pozo, trabaja con más de 150 clientes en Argentina, Perú, Uruguay y Paraguay y apunta a US$1 millón de ARR a fines de 2026. Fundada en 2025, creció sin una ronda formal y se prepara para salir a buscar la primera.
Winbuild, una proptech argentina que crea herramientas para que las desarrolladoras inmobiliarias vendan sus proyectos de pozo, trabaja con más de 150 clientes en Argentina, Perú, Uruguay y Paraguay, con más de 400 proyectos, y apunta a cerrar 2026 con ingresos recurrentes anuales (ARR) de US$1 millón. Fundada en 2025, creció sin una ronda formal y se prepara para salir a buscar la primera.
Su primer producto fue un showroom virtual inmersivo que permite recorrer un desarrollo como si ya estuviera construido, con vistas 360°, precios actualizados y disponibilidad en tiempo real. Los compradores pueden comparar unidades, ver las vistas futuras y conocer el entorno del proyecto. Sobre esa base, Winbuild sumó un CRM para desarrolladoras, páginas de venta autogestionables, integración con WhatsApp y Meta, seguimiento del avance de obra, administración de unidades y un módulo para corredores e inmobiliarias. Cada cliente tiene su propio panel para gestionar precios, disponibilidad y contactos, y toda la tecnología se desarrolló dentro de la compañía. Según mediciones propias con clientes, la plataforma puede mejorar en promedio un 30% la tasa de cierre, con menos consultas pero más calificadas.
La fundaron dos amigos desde chicos, del club. Javier Cohen Kichik, su CEO, cofundó en 2010 Buenos Aires Delivery, una de las primeras plataformas de delivery online del país. En 2014 la adquirió ClickDelivery, que ese mismo año pasó a manos de Delivery Hero. Después emprendió en el negocio textil. Ariel Kuperman, su CTO, es ingeniero industrial y maestro mayor de obras. Hizo carrera en la industria, donde llegó a liderar equipos de hasta 350 personas, y luego pasó al sector tecnológico, con foco en gestión de productos y experiencias inmersivas.
Winbuild arrancó sin inversión inicial y, según Cohen Kichik, fue rentable desde el primer día. Más tarde recibió su primer capital externo de Eitan Silberstein, socio de Bluegrey, una desarrolladora que es cliente de la compañía. Hoy tiene un equipo de 25 personas, entre empleados y externos, y proyecta facturar unos US$750.000 en todo 2026, con un ritmo anual de US$1 millón hacia fin de año, y cuadruplicar esa facturación en 2027, con una primera ronda formal para escalar.
Entre sus clientes figuran las desarrolladoras Martín Pinus, Portland, Red Suma, Rosbaco, Root y Korn. En Perú, donde desembarcó hace poco, ya trabaja con 15 firmas, y analiza llegar a otros mercados de América Latina y a la comunidad latina de Estados Unidos.
Nosotros no somos una agencia de showrooms. Somos una empresa de tecnología. Lo que hacemos es envolver a las desarrolladoras en una capa comercial tecnológica que antes no tenían.