TSJ Staff
Erling Haaland se sumó como embajador y accionista a Bon Dep, la empresa noruega detrás de Kknekki, y empujó un salto de más de 310% en el tráfico online tras una colección cápsula lanzada durante el Mundial 2026. La compañía, que compró el 100% de la marca en 2024, busca duplicar su facturación anual con expansión en Asia, América Latina y Reino Unido.
Erling Haaland convirtió un hábito de cancha en una jugada comercial. El delantero de Noruega y del Manchester City se sumó a Bon Dep como embajador y accionista, y ayudó a llevar a Kknekki —la línea de colitas para el pelo de la firma noruega— a una escala mucho más amplia. Tras el lanzamiento de una colección cápsula inspirada en el jugador durante el Mundial 2026, la empresa reportó un aumento de tráfico online superior al 310% y quiebres de stock en sus principales puntos de venta.
El movimiento llega después de que Bon Dep adquiriera la propiedad total de Kknekki en 2024. La marca había nacido originalmente en Corea del Sur en 1987, pero ahora forma parte del plan de expansión de la compañía noruega, que proyecta duplicar su facturación anual. Su modelo comercial no pasa por una red propia de locales: se apoya en canales digitales directos al consumidor y en acuerdos con tiendas multimarca de diseño, boutiques de lujo y cadenas deportivas de Europa.
Bon Dep fue fundada en Oslo en 2012 por Vibeke Grønseth (fundadora). La empresa nació de una búsqueda concreta: desarrollar accesorios que combinaran una estética cuidada con durabilidad para el uso diario. Ese enfoque también quedó plasmado en el nombre de la marca, una mezcla entre francés y noruego que remite a la idea de “buen comienzo”.
Detrás de Kknekki hay una cadena de valor repartida entre Europa y Asia. Las bandas elásticas se tejen con una técnica de trenzado específica en maquinarias especiales y usan un hilo elástico de alta calidad proveniente de Francia, pensado para no cortar el cabello, no perder elasticidad y resistir el agua. Para responder a la demanda global, la fabricación a gran escala y el ensamblaje final se realizan en centros de producción asiáticos. En precio, el producto sigue siendo accesible: ronda entre 6 y 8 euros por unidad, o entre 12 y 15 euros en packs, según la combinación de colores.
La asociación con Haaland también amplió el público objetivo. Un accesorio que históricamente tenía un foco más femenino, adolescente y de nicho en el norte de Europa empezó a ganar tracción entre consumidores masculinos y fanáticos del fútbol que replican el estilo del jugador. Como el delantero usa las Kknekki en entrenamientos y partidos oficiales, la exposición llegó de forma orgánica a millones de espectadores y aceleró la presencia de la marca en Asia, América Latina y el Reino Unido, donde varias tiendas agotaron rápidamente el color específico que utiliza en la cancha.