TSJ Staff
NotCo, uno de los primeros unicornios chilenos y símbolo del food-tech latinoamericano, sigue achicándose. La compañía vendió su operación en Brasil a Ferrara, un grupo alimentario local, por un monto no revelado, y cerró su oficina en México, esta última sin comprador. Su CEO, Matías Muchnick, se lo comunicó al equipo a comienzos de septiembre.
No es un hecho aislado. NotCo ya había cerrado su oficina de Nueva York a comienzos de 2025, dejando Estados Unidos y Canadá en manos de su socio Kraft Heinz, y se había retirado de Argentina y Uruguay en junio de 2026. Con la salida de Brasil y México, Chile queda como su único mercado de operación directa, con una meta de rentabilidad puesta para fin de año, tras sucesivas rondas de recortes de personal.
Hay dos lecturas del movimiento. Muchnick presenta la venta de Brasil como una decisión estratégica, tras haber alcanzado el segundo lugar en bebidas de origen vegetal en ese país. Desde el mercado, en cambio, se lee como parte de un repliegue por resultados flojos y presión de caja. Las dos cosas conviven en una misma foto: una empresa más chica y más enfocada.
El futuro que dibuja NotCo pasa menos por la góndola y más por el software. La compañía reorienta su apuesta hacia su plataforma de inteligencia artificial para la industria de consumo masivo, que ya usan gigantes como PepsiCo y Mondelēz para desarrollar productos. De vender leche y mayonesa de origen vegetal a vender su motor de IA a las grandes marcas.
NotCo nació en 2015 de la mano de Matías Muchnick, Karim Pichara y Pablo Zamora, y llegó a ser una de las estrellas del ecosistema chileno, con rondas millonarias y respaldo de fondos globales. Su contracción es un recordatorio para toda la región: el capital de la era del dinero barato financió una expansión que ahora toca ordenar.