TSJ Staff
El Pentágono incorporará pruebas automáticas de deficiencia de testosterona para militares de 30 años o más dentro de sus evaluaciones periódicas de salud. Las tropas menores de 30 podrán solicitar la medición y cualquier tratamiento seguirá siendo voluntario. La medida llega tras un mandato del Congreso y en medio del impulso de la administración Trump a las terapias de reemplazo.
El Departamento de Defensa de EE.UU. empezará a evaluar automáticamente la deficiencia de testosterona en militares de 30 años o más durante sus chequeos periódicos de salud. Para las tropas menores de 30, la medición será voluntaria. Pete Hegseth, secretario de Defensa, dijo que el objetivo es mejorar el rendimiento físico, la resiliencia y la salud de largo plazo de los combatientes.
“Mientras invertimos mucho en nuestros sistemas de armas, plataformas y equipamiento, nuestra ventaja táctica más decisiva siempre será el combatiente individual”.
Así presentó Hegseth la iniciativa en un video publicado en X. También aclaró que cualquier tratamiento recomendado para quienes tengan niveles bajos será opcional. El anuncio, sin embargo, dejó varias definiciones abiertas: no detalló si el screening será mediante análisis de sangre o cuestionarios, cómo se seguirán los tratamientos ni si la política alcanzará también a mujeres.
Hoy, las evaluaciones periódicas de salud del sistema militar no suelen incluir la medición rutinaria de testosterona. En general, funcionan con cuestionarios revisados por personal médico para que los pacientes reporten síntomas o problemas que ameriten una evaluación adicional. Una investigación publicada este año en la revista Military Medicine advirtió que una parte significativa de esas evaluaciones puede ser principalmente administrativa y no detectar problemas nuevos de salud.
El trasfondo médico existe, aunque no es exclusivo de las Fuerzas Armadas. La American Urology Care Foundation estima que 2% de los hombres estadounidenses tiene testosterona baja, una condición más frecuente en edades mayores. Entre los síntomas mencionados están depresión, baja libido, irritabilidad y pérdida de masa muscular. El texto también señala que algunas comunidades militares, incluidas las de operaciones especiales, ya enfrentaron problemas vinculados a testosterona baja, y que la falta de sueño, el estrés crónico y la obesidad pueden causarla o agravarla. Fuera de EE.UU., la European Society of Human Reproduction and Embryology estimó caídas de hasta 54% en hombres entre 1972 y 2019.
La medida aparece después de que la National Defense Authorization Act de 2025 ordenara al Departamento de Defensa informar al Congreso sobre las intervenciones médicas disponibles para tratar testosterona baja, los protocolos vigentes de testeo y la posible relación entre entornos operativos de alto estrés y esta condición dentro del ámbito militar. En paralelo, el tema ganó peso político en la administración Trump: Robert F. Kennedy, secretario de Salud y Servicios Humanos, promueve la terapia de reemplazo de testosterona y la utiliza personalmente. En junio, su departamento buscó revisar el etiquetado de estas terapias para hombres, un cambio que podría ampliar el acceso, pero también eliminar advertencias sobre la falta de evidencia establecida en casos de testosterona baja asociada a la edad y otras referencias ligadas al cáncer de próstata.