TSJ Staff
Los estadounidenses de ultra alto patrimonio están buscando ciudadanía o residencia en otros países como cobertura ante posibles impuestos a la riqueza. Henley & Partners reportó un alza de 183% en consultas desde EE.UU. entre el 1er trimestre de 2024 y el de 2025. La demanda combina ciudadanía por linaje y visas por inversión en destinos como Nueva Zelanda y el Caribe.
El avance de propuestas para gravar grandes fortunas en Estados Unidos ya está moviendo otra industria: la de ciudadanía y residencia en el exterior. Henley & Partners reportó un aumento de 183% en consultas de ciudadanos estadounidenses entre el 1er trimestre de 2024 y el de 2025. California votará en noviembre una medida que aplicaría un impuesto único de 5% a los más de 200 multimillonarios del estado.
La reacción no siempre implica una mudanza inmediata. Los cofundadores de Google, Sergey Brin y Larry Page, trasladaron activos fuera de California antes del posible impuesto, mientras otros residentes adinerados se mudaron a Florida, que no cobra impuesto estatal a la renta. Gavin Newsom, gobernador saliente y opositor de la medida, sostuvo que los impuestos a la riqueza extrema se manejan mejor a nivel nacional porque los multimillonarios pueden cambiar de estado para evitarlos. A nivel federal, una propuesta de impuesto a multimillonarios impulsada por Bernie Sanders y Ro Khanna tiene pocas probabilidades de avanzar en el corto plazo.
Una de las rutas más usadas es la ciudadanía por linaje. David Lesperance, abogado que asesora a personas de ultra alto patrimonio en temas fiscales y de ciudadanía, dijo que suele empezar por esa vía: más de 50 países ofrecen ciudadanía por ascendencia, entre ellos Grecia, Polonia, Italia y Alemania. Un ejemplo es el de un estadounidense cuya abuela emigró desde Irlanda. Si el pasaporte es de un país de la Unión Europea, la persona puede vivir en 27 países, aunque el trámite puede tardar años.
"Hay una probabilidad mayor a cero de que ocurra un incendio forestal. Entonces, ¿no dedicarías algo de tiempo, esfuerzo y dinero a tener un seguro contra incendios y un plan de escape, con la esperanza de nunca usarlo?"
Así describió Lesperance la lógica de prepararse ante un posible impuesto al patrimonio. Al mismo tiempo, algunos clientes combinan esa búsqueda con ciudadanía o residencia por inversión. Los llamados golden passports y golden visas entregan ciudadanía o residencia a cambio de invertir en el país receptor, con montos que van de miles a millones de dólares. Dominic Jones, managing director de Greener Pastures New Zealand, afirmó que cada año se emiten más de 120.000 ciudadanías o visas de inversión en el mundo y que la cifra sigue creciendo.
En Nueva Zelanda, la golden visa exige una inversión de alrededor de 3M USD, mientras que varios países del Caribe ofrecen ciudadanía a cambio de inversiones de hasta 250.000 USD. Jones dijo que, desde que el país relajó las reglas de su golden visa el año pasado, hubo un salto en las solicitudes de estadounidenses. Lesperance agregó que algunos clientes usan una ciudadanía por inversión como puente mientras esperan la de linaje y que, una vez obtienen un pasaporte irlandés, el de Saint Kitts and Nevis puede terminar guardado en un cajón. Para quienes ya reparten activos, negocios e inversiones entre distintas jurisdicciones, el pasaporte extra funciona como una cobertura si operar desde EE.UU. se vuelve más caro o menos estable.