TSJ Staff
ProducePay, la plataforma que financia el comercio global de frutas y verduras frescas, levantó más de US$140 millones entre capital y financiamiento, con una facilidad de crédito que puede escalar hasta US$300 millones. La empresa, fundada en 2014 por el mexicano Pablo Borquez Schwarzbeck durante su MBA en Cornell, está girando de prestamista a proveedora de datos: su CEO, Patrick McCullough, proyecta rentabilidad para fin de año.
ProducePay, la plataforma que financia y le pone transparencia al comercio global de frutas y verduras frescas, levantó más de US$140 millones entre capital y financiamiento. La ronda de equity la lideraron Avenue Capital y Astanor, dos fondos que ya estaban en la empresa. La facilidad de crédito puede escalar hasta US$300 millones: un 15% lo aportan AgAide, Millennium Capital y la propia ProducePay, y el 85% restante es deuda de The i80 Group.
La compañía presta de dos maneras. Con Pre-Season Financing le adelanta a un productor hasta el 25% de sus ventas anuales en unos 30 días, y lo hace contra la cosecha y no contra la tierra, sin las garantías que pediría un banco. Con Quick-Pay le compra la factura: hasta el 96% de su valor en 24 horas, con una comisión fija por embarque. Encima vende software: Visibility, que sigue cada orden con agrónomos en el campo y mediciones de temperatura, humedad y luz, y los Predictable Commerce Programs, donde el supermercado se compromete a un precio y un volumen antes de que arranque la temporada.
Creemos que nuestro verdadero rol en el futuro es el de un proveedor de servicios agtech, y no el de un proveedor de capital. Vemos al agricultor pagando por el capital y al importador pagando por la inteligencia.
McCullough proyecta que la empresa sea rentable a fin de año y que 2027 sea el de su despegue. Con la nueva estructura calcula que podrá adelantarles US$1.000 millones a los productores durante el próximo año.
ProducePay nació en 2014 y tiene su sede en Los Ángeles. La fundó Pablo Borquez Schwarzbeck, cuarta generación de una familia de productores de Caborca, Sonora, mientras cursaba su MBA en Cornell: economista del Tec de Monterrey, había manejado relaciones con productores en Giumarra por la Argentina, Chile y Uruguay, y había sido CFO del negocio familiar. Lo acompañó Benjamin Dusastre, que venía de dirigir el family office de los Resnick, dueños de The Wonderful Company, y de la banca de inversión en Credit Suisse. Patrick McCullough es CEO desde enero de 2023, después de dos años en el directorio, y antes había presidido Just Energy, una comercializadora de energía que facturaba miles de millones de dólares.
Los números que publica la compañía: más de 1.000 clientes en 20 países y 60 productos, US$4.500 millones de cosecha financiada y una red de más de 100 agrónomos en el campo. Solo en México financió US$800 millones en 2024, de los cuales US$500 millones fueron antes de la siembra. Su programa de uva de mesa movió tres millones de cajas para más de una docena de cadenas estadounidenses y, según la empresa, bajó los rechazos en góndola a cerca del 1%.
Según la FAO, las frutas y verduras son el grupo de alimentos que más se pierde: 25,4% se pierde entre la cosecha y la góndola, contra 13,3% del promedio de todos los alimentos. América Latina pierde 220 millones de toneladas al año, el 11,6% de lo que produce. Y el crédito no alcanza: los pequeños productores de la región demandan unos US$27.000 millones anuales y reciben cerca de US$9.600 millones. El mercado de US$1,5 billones que ProducePay le atribuye al negocio de frutas y verduras, en cambio, es una cifra de la propia compañía, que no publica su fuente.