TSJ Staff
Tesla abrió en Uruguay el 18 de julio (Punta Carretas, Model 3 desde US$32.999, compra online), en el mercado de electromovilidad más avanzado de LatAm: en mayo de 2026 los eléctricos superaron a los de nafta. La operación la lidera Andrés Folle (28, ex Gigafactory Berlín). El desafío: BYD ya domina y un eléctrico chino cuesta cerca del 60% de un Tesla comparable.
Tesla llegó a Uruguay, el mercado de autos eléctricos más avanzado de América Latina y, a la vez, uno donde una marca china ya le lleva la delantera. Desde el 18 de julio, la compañía de Elon Musk vende en un local de Punta Carretas Shopping, en Montevideo, con precios que arrancan en 32.999 dólares.
El país es un caso raro en la región. En mayo de 2026, por primera vez, se vendieron más autos eléctricos que a nafta, y en lo que va del año los eléctricos rondan el 43% de los cero kilómetro; en 2025 se patentaron 14.387, un 147% más que el año anterior. Detrás del boom hay razones concretas: Uruguay tiene la nafta más cara de la región porque importa todo el petróleo, una matriz eléctrica casi 100% renovable y beneficios impositivos, con 0% de IMESI para los eléctricos puros.
El problema para Tesla es que llega tarde y cara. En ese mercado ya manda BYD, hoy la tercera marca más vendida del país entre todos los autos, detrás de Chevrolet y Hyundai. Un compacto eléctrico chino se consigue por unos 20.000 dólares, cerca del 60% de lo que cuesta un Tesla comparable. Y hay un detalle fino: el decreto 147/026 empezó a aplicar IMESI a los eléctricos más caros, justo el segmento donde juega Tesla.
La operación local la lidera Andrés Folle, un ingeniero uruguayo de 28 años que, según Forbes Uruguay, pasó cuatro años en la Gigafactory de Berlín antes de volver para armarla. El modelo de venta es puro Tesla: el local funciona como showroom, pero la compra se cierra online, con una seña de 250 dólares. La grilla arranca con el Model 3 (32.999 dólares) y el Model Y (desde 36.490); la Cybertruck, solo a consulta. Los reguladores ya aprobaron tres versiones de cada modelo, que se importarán desde la Gigafactory de Shanghái, y la marca planea una red propia de supercargadores, primero exclusiva y luego abierta a otras marcas.
Ya circulan unos 200 Teslas importados por privados, así que la marca no parte de cero en reconocimiento. Pero el desafío es claro: entrar como opción premium en un mercado chico y maduro donde el precio, y no la novedad, define la compra. Tesla apuesta a la marca; BYD, al bolsillo.